Malabares en taco aguja. Cómo ser una mujer feliz (con ellos, sin ellos, a pesar de ellos) - Josefina Barrón
"Las mujeres decimos que sí, cuando queremos decir que no; y decimos que no cuando queremos decir que sí, y cuando nos morimos de ganas simplemente nos ponemos nerviosas y decimos estupideces. Los hombres simplemente no dicen (...) Muy a menudo nos ponemos tan necias que decimos lo contrario a lo que queremos decir (...) Incluso somos capaces de soltarles un 'no me pasa nada' cuando dentro de nosotras pasa de todo. Y llamamos a nuestras amigas para hablar de lo sucedido cuando en verdad nada ha sucedido".
Leí este libro hace un tiempo ya, gracias a que Mimi me lo prestó. Me sentí bastante identificada con algunas partes, me hizo comprenderme a mí misma y comprender mi alrededor un poco más. Me hizo sentirme como un contraejemplo muchas veces, sólo para demostrar una vez más que soy diferente, pero aún así, igual, más no del montón.
"Si vamos a usar veinte mil palabras al día, de todas maneras dos estupideces vamos a soltar".
Cierto. Quien diga que siempre piensa todo lo que dice antes de decirlo, miente. A veces nos gana la emoción, nos gana el sentimiento, nos gana la irracionalidad y no pensamos. Simplemente decimos. Decimos y las palabras no siempre se las lleva el viento. A veces calan hondo en la mente o el alma de las personas y se quedan ahi, flotando, esperando el momento preciso para atacar, cuando más duele.
"No pretendas que te quieran como tú quieres; es más no pretendas que te quieran solo porque tú quieres".
Una vez leí que: si alguien no te quiere de la forma en que tú quieres que te quiera, no significa que no te quiera. No podemos pretender ser queridos, amados, apreciados por todo el mundo. Tampoco podemos pretender querer a todo el mundo de la misma manera, con la misma intensidad, quedaríamos destruidos en el intento. Es cierto que el amor te hace crecer y que mientras más ames, mientras más quieras, más eres y más tienes. Pero no puedes pretender amar tanto a los demás que te olvides de amarte un poquito a tí mismo.
"Me gusta (ser mujer), porque si meto la pata, tan solo lloro. Y si la sigo metiendo entonces se me baja la presión y me desmayo. Desmayarse es sumamente femenino. Desvanecerse y borrarse por un rato todo, todo lo soluciona".
Por último, toma un vodka, un cosmopolitan, un apple martini, un daiquiri, un tequila, lo que sea. Celebra y desvanécete. El día recién empieza. Pero sobre todo, sé tu mismo, porque la vida es muy corta para ser otra persona.
