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martes, 23 de octubre de 2012

¿Yo dije nunca?

Recuerdo haber dicho alguna vez: Nunca me crearé Tumblr. 
¿Para qué? ¿Cuál es su utilidad? Ya tengo Facebook, Twitter, Pinterest, Google+, Foursquare, Blog... ¿para qué otra cosa más?

La verdad es que no lo hubiera creado si no hubiera sido porque encontré en Tumblr una forma de materializar el proyecto que tenía en mente: compartir fotos y crear historias. 
Siento que podría haberlo hecho acá, en el blog, pero me di cuenta de que queria que las imágenes fueran las protagonistas. En el blog, las imágenes funcionan como simple acompañamiento de las palabras. En el Tumblr, serán las palabras las que acompañen las imágenes. A veces incluso podrán estar de más.

En un inicio la idea era publicar una foto por día (con su historia o descripción respectiva), pero eso requería tener la inspiración todos los días y probablemente hubiera sido insostenible en el tiempo.

Por eso, será una foto semanal. 52 fotos, 52 semanas, 52 historias. Un año en el cual publicaré fotos (antiguas y nuevas) y, de acá a octubre del 2013 podré ver qué tanto ha cambiado y qué sigue igual. 

Pueden seguir el proyecto acá: Historias Visuales

Lo quiero terminar. Lo voy a terminar.


jueves, 27 de septiembre de 2012

#Bipolar

Hace tiempo que no escribo. Creo que hace más de un mes. No sé si diré hoy algo relevante, no sé qué saldrá. Solo sé que quiero escribir, como antes, como para no pensar de más, como para no hundirme en mi propia locura.

Se supone que ya estamos primavera. En teoría debería salir el sol y todo debería pintar mejor. Pero no. Vivimos en Lima, la de los mil climas. La que es gris por las mañanas, fría y húmeda dependiendo el distrito al que vayas, podría salir sol en la tarde, la gente piensa que habrá terremoto, luego empieza el viento frío y te congelas de nuevo.

Mi humor anda como el clima. Bipolar, cambiante, errante. Puedo estar sin energía en la mañana, sonriente al despertar del todo, puedo estar metida en mis propios pensamientos, dejarme llevar por lo que dice una canción. Puedo fingir alegría, derrochar tristeza y sentir mis ojos como hielos congelados a punto de derretirse.

Hoy no es que tenga algo especial que compartir. Simplemente hay algo que quería salir. Y mi cabeza ahorita es un sancochado de pensamientos enredados que no saben por donde salir.

domingo, 12 de agosto de 2012

Entre Cerros

Debí haberlo imaginado. El destino final al que iba a llegar era un lugar que se llamaba Entre Cerros. No se me ocurrió que iba a ser literalmente un fundo “entre cerros”, el cual iba a bloquear totalmente la señal de mi celular, no solo de Internet, si no de llamadas #Epicfail.

En realidad, cuando me di cuenta de la situación (es decir, cuando mi celular empezó a mostrar intermitentemente las palabras: buscando… sin servicio), entre en ataque de risa porque recordé todas las veces que he viajado por carretera y decía: no tengo señal… aah, es que estoy entre cerros… Y bueno, ahora no podía moverme a ningún lado porque estaba encerrada entre montañas.

En ese momento decidí que probaría, forzadamente, qué tanta era mi adicción al smartphone. Así fueron las respectivas etapas del experimento:

1. Buscando señal desesperadamente mientras internamente no podía creer lo que estaba sucediendo. Ni siquiera podía hacer check in en el lugar para poder resaltar la ironía del asunto (era como cuando Twitter se cae y quieres tuitear que no funciona Twitter… qué, no?)

2. Descubrí un mirador en la punta del cerro al cual podía subir para “observar el paisaje” y de paso ver si había señal, pues. Luego de unos minutos dando vueltas por arriba, en un milagroso punto capté la señal el tiempo suficiente para: a) Tuitear mi fail b) Hacer check in c) Responder unos cuantos mensajes por Whatsapp diciendo: no estaré disponible por las próximas horas.

3. Resignarme a no tener señal mientras estuviera entre los cerros y apagar el celular para que la batería no se agote en su inservible búsqueda de señal Claro.

4. Sentimientos encontrados. Primero sentía esa sensación extraña que imagino deben sentir los alcohólicos en rehabilitación. Sentía que estaba sufriendo una abstinencia tuitera forzada que me hacía querer tuitear a cada rato cosas que luego iba a olvidar (lo cual es cierto, me olvidé y fácil podrían haber sido buenos tweets). Pero luego de superar esa primera etapa (que se dio durante la primera hora), descubrí que sin tener el cel en la mano podía ocuparme de otras cosas como comer un rico chancho al palo o jugar con un pony:

la foto


En fin, el día se me pasó más rápido de lo que esperaba, y la verdad creo que no me perdí de muchas cosas (solo más de la mitad de comentarios acerca de la clausura de los Juegos Olímpicos) y al menos me despejé un rato, respiré aire puro y dormí casi todo el camino de regreso.

¿La conclusión? No está mal desconectarse un rato, pero la verdad es que prefiero que eso suceda de manera voluntaria. Está de más decir que luego de recuperar la señal y, en consecuencia, el 3G, empecé a tuitear igual que siempre, no?

miércoles, 27 de junio de 2012

#Perdida

Si me conoces en persona, y desde hace tiempo, probablemente la mayor parte del tiempo pienses que tengo siempre un plan, o todo resuelto metodológicamente en mi cabeza.

Lamento informarte que (y si me sigues en Twitter, darás fe de eso), no es verdad. Yo también he estado perdida. Soy medio bipolar y, como todo ser humano, creo que está en mi naturaleza.

He tenido varias crisis existenciales y dilemas vocacionales antes y durante mi carrera universitaria. Cuando terminé el colegio (y creo que lo he dicho antes), no estaba muy segura de lo que quería hacer. Terminé (auto-pseudo) convenciéndome de que la administración era lo mío y me repetía a mí misma: es otro tipo de administración, es Administración de Servicios.

A la mitad de la carrera, cuando se dio el boom de las redes sociales, cruzó por mi mente la (no tan) loca idea de dejarlo todo y cambiarme a, no sé, comunicaciones probablemente. No lo hice.
Terminé mi carrera. Me gradué. Soy Bachiller en Administración de Servicios. Trabajé en un banco y en una escuela de maestrías. Miré dónde estaba parada y me sentí perdida.

En ese momento me pregunté: ¿puedo hacer lo que realmente me gusta, sobrevivir ganando dinero con eso y, además, aplicando algo de lo aprendido por 5 años en la universidad? Luego de varias divagaciones, dudas y demás, me respondí: SÍ.

Las siguientes preguntas fueron: ¿y qué es lo que quiero? ¿Qué me gusta? ¿Soy buena en eso? No fue fácil responderlo. Les mentiría si les dijera que la respuesta me cayó del cielo. Leí, me informé, investigué y saqué mis propias conclusiones. Me probé a mí misma en varios aspectos hasta que lo tuve más o menos claro.

Dejé mi último trabajo luego de 3 meses y medio, al darme cuenta de que no era lo mío y no veía mi futuro en eso. Me arriesgué. Decidí que ya no aceptaría un trabajo simplemente porque no quería estar “desempleada” o porque me daba buena plata. Al menos, por ahora, esa no es mi prioridad.

Decidí que quería buscar chamba en el rubro que me gusta. Si tuviera que definir mis intereses con hashtags, sería algo así: #comunicaciones #marketing2.0 #redessociales #socialmedia. Y a eso fui. Y ahora, en eso estoy.

Estoy empezando un camino nuevo, interesante, que me apasiona desde el inicio y creo que tengo la motivación de sobra para seguir adelante. A mis 22 años he descubierto que está permitido sentirse perdido y, a veces, así como jugando, como quien no quiere la cosa, se encuentra el propio camino.


jueves, 26 de abril de 2012

#EnfrentaréMiMiedo


El otro día estuve pensando, divagando y flotando entre todo y nada, y llegué a la conclusión de que el principal motivo por el cual las personas no actúan es el miedo.


Es verdad que el miedo puede a veces hacerte reaccionar para evitar consecuencias que no quieres ver, pero la mayoría de veces el miedo te paraliza, te mantiene inmóvil en un lugar y te imposibilita el tomar decisiones.


Principalmente creo que se debe al temor a lo desconocido. Miedo a no saber qué va a pasar después. Miedo a no poder predecir resultados o reacciones posteriores a la acción. Es el miedo a encontrarse en una situación peor.

En conclusión, es incertidumbre pura y dura. No saber nos enmudece, nos tortura. Pero más allá de eso, detrás de todo se esconden otro tipo de temores más profundos.

He decidido que es momento de enfrentar los miedos. Todos los tenemos, es perfectamente válido tener miedo. Sólo debemos identificarlos para poder superarlos.

Por este motivo he decidido usar este hashtag, a ver si más personas se apuntan conmigo a este reto.

Entre los principales miedos que he podido recopilar estos días de reflexión, compartiré los siguientes a ver si sirven de inspiración:

#EnfrentaréMiMiedo al qué dirán

#EnfrentaréMiMiedo a decepcionar a la gente
#EnfrentaréMiMiedo a equivocarme y fallar
#EnfrentaréMiMiedo a tener que volver a empezar
#EnfrentaréMiMiedo a decir que no

#EnfrentaréMiMiedo a tomar decisiones impulsivas
#EnfrentaréMiMiedo a exteriorizar mis sentimientos
#EnfrentaréMiMiedo a no tener siempre la respuesta correcta
#EnfrentaréMiMiedo a la soledad
#EnfrentaréMiMiedo a…


Y la lista de todos los miedos que están entre nosotros podría seguir. Sólo tenemos que descubrirlos.

¿Y tú, qué miedo vas a enfrentar?





domingo, 22 de abril de 2012

#LegendaryMoments

Siguiendo con el trend de los hashtags, que ya me pareció divertido, el otro día me puse a pensar que la vida está llena de momentos que vale la pena recordar y, un poco inspirada por una de las “catch phrases” de Barney Stinson de How I Met Your Mother, dije: por qué no intentar resumir esos momentos en #LegendaryMoments.

1. Año 2007, regresas de la universidad en el micro con un amigo que vive por tu casa y bajan, felices y contentos de volver a las 3 de la tarde a su casa un día de casi verano. De la nada te dice: creo que dejé mi celular en el micro. Y respondes: no me bromees. Y te das cuenta que no bromea cuando de la nada sale corriendo de tu lado intentando alcanzar al micro que ya avanzó como 2 cuadras y (felizmente) se ha quedado parado en una luz roja. Luego de 2 minutos ves a tu amigo corriendo de vuelta a ti con, no solo su celular, sino también con tu folder con separatas universitarias. #epicfail por haberlo dejado sin darte cuenta. #epicwin por recuperarlo por una casualidad del destino.

2. Más o menos por la misma época. El mismo micro, pero ahora ubicado en Miraflores. El mismo amigo, sólo que ahora él se va solo a casa. Tú y dos amigas lo acompañan en el paradero mientras el micro pasa. El micro pasa, el micro no piensa parar y lo abandonará. Él no se resigna y empieza a avanzar detrás del micro. El micro no para, él tampoco, sigue corriendo y sigue al micro desde Pardo, alrededor del Óvalo de Miraflores y sigue corriendo (por la pista) hasta Petit Thouars. Dicho sea de paso, en el camino iba gritándole cosas al micro que bien podrían resumirse en: #bitchplease micro, que te juras. Y, al fin, luego de varias cuadras, al final llegó a subirse… #win :)

3. Año 2010. Vas a la mitad de tu carrera y te encuentras con un profesor más vago que todos los alumnos de su clase juntos. Falta a clase cuando le da la gana y cuando va, no explica nada. La segunda mitad del ciclo deja “trabajos” con los temas que él debería haber explicado para que los alumnos den las clases por él y el curso en un desastre. Llega el final y te vas por 06. Sacas 07. Pasas el curso con 10.6 #likeaboss

4. Un día cualquiera. Te despiertas medio enfermo o con la flojera de la vida y piensas que sería una buena idea no ir a clase ese día. Sigues durmiendo y de la nada recibes mensajes (dado que no contestas el teléfono) que dicen que no hubo clase. Sonríes y sigues durmiendo. #epicwin, la próxima no tendrás tanta suerte.

5. Te vas de viaje con un presupuesto ajustado al interior del país. El primer día te invitan almuerzo, te invitan el trago y te ponen la juerga. El segundo día te olvidas de tu poco presupuesto y de la nada, te das cuenta de que te has quedado un poco pobre y si quieres hacer el tour a Tingo María, tendrás que ahorrar un poco en comida. Dicho y hecho, ese día no desayunas, y tampoco almuerzas. Tu única comida del día es un combinado de carnes (buenísimo por cierto) hecho por una señora en la cima de una montaña donde hay una laguna. Al día siguiente encuentras un menú de S/.2.50 que no podría ser más rico (#MadeinPeru for the win) y de regreso a Lima bajas del bus con S/.5 en el bolsillo para el taxi de regreso a casa. #Survivor :)

6. Ir de viaje, ahora al extranjero y al regreso perder el vuelo por culpa del clima. Estás en uno de los aeropuertos más grandes de todo el mundo, con una cartera y arrastrando un maletín más grande que tú y sin poder usar los teléfonos del aeropuerto para llamar a Lima. Felizmente existe algo que se llama iPhone. Lamentablemente el wifi tenía clave y costaba. Felizmente en una columna podías captar una señal intermitente y logras conectarte a whatsapp y decirle a tus papás que estás varada en Atlanta y no sabes a dónde irás. Lamentablemente la señal se iba y tenías que moverte como tarada intentando encontrarla de nuevo #sonsitamodeon. Luego de varias horas, tienes el número de un primo que vive en la ciudad, pero sigues sin poder usar los teléfonos del aeropuerto. Usas Twitter y te enteras que tu primo está yendo a buscarte, pero no sabes dónde estará. Apelas a la buena voluntad del señor de informaciones y te dice que no puedes usar el teléfono del counter porque el número de celular no es local. Pones cara de #epicfail y desamparo total y el señor se apiada de ti y te presta su celular #win. Te recogen, te llevan a comer pollo, tienes un sofá donde dormir y techo por una noche. Bendita sea la tecnología.

7. Competencia de atletismo. Postas 4x100. No has entrenado en todo el año y tus compañeras de posta están igual o peor que tú. Eres el último relevo y junto a ti correrá la chica que ha ganado todas las medallas en pruebas de fondo y velocidad. En resumen, para tu equipo, “lo importante es competir” #siclaro. Suena el disparo inicial y la carrera va igualada entre tu equipo y el del equipo “fuerte”. En el segundo relevo la distancia crece un poco y en el tercero un poco más. La barra de tu equipo empieza a perder un poco de esperanzas y simplemente animan para que queden segundas y no pierdan. En una prueba como 100 metros, cada segundo es importante y cuando el tercer relevo le entrega mal la posta a la chica que iba a rematar y el testimonio (es decir, el palito que se entrega en las postas) se cae al suelo y la chica se voltea, se agacha e intenta recogerlo, a ti te entregan el testimonio y sales corriendo mismo cohete impulsado por frejoles en lo que parece que es la carrera de tu vida. Ganar una posta así nunca había sido tan emocionante.

Definitivamente 7 es un número que queda corto para resumir todos los #LegendaryMoments que pueda haber vivido a lo largo de mi vida, pero creo que para un primer compendio es suficiente. Vendrán más… legen… wait for it… dary moments :) #BarneyStinsonStyle


martes, 17 de abril de 2012

#10CosasQueDeboHacerAntesDeMorir*


Estaba pensando que:
- Últimamente no se me ocurre nada demasiado profundo para escribir en el blog.
- Soy adicta al Twitter y al uso de hashtags (es decir, esas frasesitas que se escriben #todojuntoconmichialfrente, para poder crear Trending Topics en Twitter… o simplemente para resaltar que #bitchplease, se usar un hashtag)
Entonces, se me ocurrió juntar ambas cosas y empezar a hacer posts con los hashtags de este tipo, a ver qué sale. De paso que escribo un poco, suelto los dedos y hablo un poco de mí.



Aver: #10CosasQueDeboHacerAntesDeMorir:

1. Escribir un libro y publicarlo (y agradecería mucho si lo compras y lo lees, o en su defecto, lo recomiendas entre tus amigos)


2. Viajar por Europa (de mochilera o sin mochila, da igual, pero quiero ir a Italia y comer pasta #JuliaRobertsstyle en Comer, Rezar, Amar)

3. Ir de viaje en crucero (y tomarme una foto mismo Rose en Titanic y cantar My heart will go on… #okno, solo la foto)

4. Ir al espacio (imagino que, si la ciencia y la tecnología siguen avanzando a este paso, eventualmente todos podremos ir al espacio a un módico precio, o tal vez podría empezar a ahorrar desde ya)

5. Manejar un Mini Cooper (y si es mío, mejor)

6. Hacer un roadtrip (con el playlist respectivo y muchos snacks para el camino)

7. Mecharme con alguien (verbalmente o a golpes, no sé, pero sé que alguien estaría orgullosa de mí si algún día lo hiciera)

8. Sentir que contribuyo en algo al mundo (sea con acciones o ideas que desencadenen acciones, la cosa es hacer un cambio y mejorar)

9. Solucionar todos los “issues” pendientes que pueda tener con la gente (aclarar temas, decir las cosas como son, simplemente hablar, puede hacer que vivamos días más tranquilos)

10. Cumplir mis metas y mis sueños (los de ahora y los que vendrán)

Si hay algo que no quiero hacer cuando ya sea demasiado tarde es decir: hubiera hecho esto… ahora no tengo fuerzas para hacerlo.


*No sé quién habrá empezado ese hashtag pero llegó a mí gracias a @liadasilva, a quien dedico el punto número 7 de la lista.

domingo, 15 de abril de 2012

Relato de una desperate house-no-wife

La semana pasada mis papás salieron de viaje y yo hubiera tenido una semana totalmente forever alone de no ser porque mi prima vino a quedarse conmigo. En teoría, se supone que ella “me cuidaría”, que no haga sonseras, que no me caiga innecesariamente o que no queme mi casa, imagino.

Antes de que ella llegara, un lunes por la noche, yo había regresado de la chamba y tenía hambre. Decidí que me haría un pan con huevo frito y a la hora de intentar prender las hornillas, lo que esperas que no suceda cuando te quedas solo, sucedió: se había acabado el gas.

Afortunadamente, había un balón de gas adicional para cambiarlo y pude prender las hornillas. Luego, recordé que el calentador de agua de mi casa era a gas también y debía volver a prenderlo si quería ducharme con agua caliente. Eso no pude hacer. Por dos razones que descubrí en mi primer intento: era muy pequeña para llegar al hueco donde tenía que meter el fósforo y tenía solo 3 fósforos que la verdad no quería ver gastarse por mis inútiles intentos de llegar al hueco.

En fin, mi prima llegó un rato después con los fósforos adicionales que le pedí y entre las dos prendimos el calentador a la primera. Problema resuelto.

Dije más arriba que mi prima me cuidaría, en teoría. Resulta que al final yo terminé siendo algo así como la madre de familia, o, como me autonominé: una desperate house-no-wife (porque era una ama de casa desesperada, pero sin ser esposa). Ella trabaja a 2 cuadras de mi casa, por lo que cuando yo salía para mi chamba, ella aún seguía durmiendo. Todas las mañanas le dejaba su jugo de naranja (recién exprimido, obvio) y la lonchera en la refrigeradora.

Igual la convivencia fue bacán. Cada una por su lado, conversábamos de rato en rato y para mí, fue una muestra de cómo sería tener una hermana. El resto de la semana transcurrió con normalidad. Mi tía nos invitó un día a cenar a su casa y el resto comíamos comida previamente preparada y congelada por mi mamá, almacenada en múltiples tapers en la congeladora.

El sábado, el último día de pseudo-soledad, mi prima se fue temprano y yo decidí que sería una buena idea ir a Wong a comprar naranjas y pan para el desayuno del día siguiente. A la hora de subirme al carro, otra cosa que esperas que no suceda cuando te quedas solo, sucedió: el carro no prendía.

A pesar de mis cortos-casi nulos conocimientos de mecánica, presentía que el problema era de la batería, pero la verdad no tenía idea de cómo solucionarlo. Luego de hacer llamadas con la esperanza de que me den una solución, decidí ir al grifo de la esquina de mi casa, donde el supervisor y un cliente me dieron la idea (obvia, que no se me había ocurrido), de llamar al seguro para que me den corriente.

Llamé a Mapfre, y vino una grúa enorme y escandalosa con un señor amable que me explicaba lo que estaba haciendo con los cables y, en menos de 30 minutos, el carro prendía de nuevo. Algo rescatable es que felizmente me di cuenta de la situación a las 5 de la tarde y no a las 11pm, cuando tenía que ir al aeropuerto a recoger a mis papás.

Llegando casi al final del día y el relato, no podía terminar sin tener otra situación graciosa por contar. A la hora de llegar al aeropuerto, sabía que tenía que acercarme bastante a la maquinita que da el ticket de estacionamiento y me acerqué bastante. Y, de nuevo mi pequeño tamaño me jugó en contra, ya que, por más que estirara el brazo, no iba a llegar, por lo que tuve que quitarme el cinturón y sacar medio cuerpo por la ventana para apretar el botón. Y volver a hacerlo para retirar el ticket de la ranura. Mientras, tenía una fila de carros detrás mío observando toda la situación y yo, entre roche y ataque de risa, seguía avanzando pensando en que, a pesar de todo, fue una semana bastante divertida.


viernes, 6 de abril de 2012

Divagaciones vol. LXXVIII “En un parpadeo”

Muchas veces quisiera que las cosas volvieran a su lugar con tan solo dar la vuelta, mover las manos frente a mi cara o simplemente parpadeando.

Todo sería más rápido y sencillo si con tan solo un abrir y cerrar de ojos pudiéramos arreglar las cosas, retroceder el tiempo, deshacer palabras, pegar un corazón roto.

Pero no podemos. Arreglar cosas tarda incluso más tiempo que destruirlas. Romper es muy fácil. A cada rato se rompen cosas. Se caen, se quiebran, se rajan, se parten en pedacitos que a veces ni el Uhu Stick que pega más los puede pegar.

A veces avanzamos unos cuantos metros y al darnos la vuelta nos damos cuenta lo mucho que cambia lo que hemos dejado atrás. Muchas veces abandonamos nuestras propias creaciones, nuestros logros, nuestros sueños.

Todo puede cambiar en un segundo. En un parpadeo. Lo peor es que no podemos predecirlo. A veces nos olvidamos de pensar y simplemente actuamos. Hacemos cosas sin pensar en lo que vendrá después, porque, después de todo, qué importa qué vendrá después si vivimos ahora.

No podemos predecir el futuro (al menos el común de mortales no podemos hacerlo), no podemos detener el tiempo, pero sobre todo, no podemos predecir la reacción de la gente. En toda interacción intervienen dos personas o más y lo que una construye puede ser fácilmente destruida por otra.

Dicen que darte a conocer a alguien complemente es darle el poder de destruirte por completo. Con tan solo una palabra, a veces sin palabras, con tan solo una mirada, tras un simple parpadeo. Pasas de ser todo a ser nada, en solo un segundo.

jueves, 5 de abril de 2012

Divagaciones vol. LXXVII “Es que eres piña”

Es muy conocida esa Ley de Murphy que dice que “no importa la fila en la que te pongas, esa fila siempre será la más lenta”, o algo así… Algo que me pasó hoy me hizo recordar un conjunto de acontecimientos que pasaron hace varios años, creo que 1999, cuando fui de viaje con mis papás a Venezuela.

Resulta que en ese viaje, esa Ley de Murphy se aplicó a la máxima potencia en todos los aspectos imaginables. Todo empezó en el aeropuerto de Lima, cuando, al hacer el check in (luego de hacer la siempre interminable cola), nos tocó la señorita más lenta que podría existir en los counters de la aerolínea (que no recuerdo cuál era, la verdad). Preguntaba todo, se demoraba el doble, revisaba todo, le daba mil vueltas a todo, se iba, regresaba, y a nuestro lado ya habían pasado como 2 o 3 personas con su boarding pass y todo listo.

Al llegar al país de destino, hicimos la cola para pasar migraciones. La cola no avanzaba. Nada. Decidimos cambiar a la del costado, que estaba avanzando. Y obviamente, la anterior empezó a moverse y nosotros seguíamos en la misma posición. En esta ocasión decidimos quedarnos en la misma cola hasta que empezamos a avanzar y cuando ya iba a ser nuestro turno, al hombre de migraciones se le ocurrió que era su hora de almuerzo y dejó toda una fila desamparada hasta que llegó su reemplazo de cambio de turno.

Durante el viaje creo recordar que pasaron un par de cosas más de ese estilo, ya sea en un restaurante o en alguna tienda, pero el colmo fue al volver a Lima. En esa época no habían “mangas” en los aeropuertos. Es decir, bajabas del avión por la escalera y tenías que:


a) Caminar hacia la puerta y entrar al aeropuerto si estabas cerca
b) Esperar un bus que te lleve a la puerta del aeropuerto si el avión estaba más lejos.


En este viaje fue el segundo escenario y, obviamente, la puerta por la que estábamos (la de atrás) fue desatendida por el bus. Es decir, todos los buses iban a la puerta delantera y nos dejaban olvidados, hasta que por fin empezaron a apiadarse de nosotros y paraban en esa puerta también y luego de unos cuantos turnos logramos subir.

La conclusión de ese viaje fue, como mi mamá le dijo a mi papá: “es que eres piña”. Y resulta que a él normalmente le pasan esas cosas en las filas o lugares donde hay que esperar. Y eso nos trae al día de hoy, año 2012, tiempo presente, que fui a Makro con mis papás a hacer compras monumentales (bueno, no, pero compramos varias cosas grandes xD) y más nos demoramos en la caja que eligiendo lo que íbamos a comprar.

Nos tocó la caja con el chico más lento de todos. Definitivamente era nuevo, ya que cada vez que marcaba un producto se fijaba en la pantalla que fuera el producto adecuado y hacía las cosas tomándose el doble de tiempo que los demás (vi a las personas de otras cajas irse con sus compras a pesar de que tenían más artículos que nosotros). Para terminar, al parecer no sabía usar el sistema para pagos con tarjeta de crédito porque tuvo que llamar a la supervisora para que arregle algo que había salido mal.

En fin, eso que pasó hoy me hizo recordar al viaje en que realmente la ley de Murphy estuvo en todo su esplendor. Al parecer, el ser piña nunca se quita, a pesar de que pasen los años.

miércoles, 4 de abril de 2012

Vive, no te conformes con existir

Hay personas que parece que desbordan energía, que les han puesto una batería durable (o que se recarga bastante bien por las noches) así mismo conejito Duracell.

Yo creo que solía ser así. Tenía mucha energía y estaba llena de actividades. Luego el tiempo te va cambiando. Empiezas a tener otras cosas de qué preocuparte, ocupas tu tiempo en “cosas importantes” como estudiar, terminar el colegio, ingresar a la universidad, seguir estudiando, terminar la universidad, conseguir chamba… y dejas de moverte tanto entre lo que realmente te apasionaba.

Pasan los años y, entre tantas cosas y tan poco tiempo, son pocos los momentos que puedes dedicarte a ti mismo. Lo veo en mí, lo veo en la gente que me rodea.

Ahora siento que prácticamente la energía que me queda al final del día es casi nula, pero, siguiendo un consejo que llegó como volando, todos los días, luego de trabajar, trato de tener otras actividades que hacer, para no sentir que todo es chamba, que vivimos para trabajar y nos olvidamos de vivir.

Me pongo a pensar y es cierto: ya no tengo que estudiar regresando a mi casa, no tengo que ir a dormir a clases (sí, mi último año me dormí en todas las clases de las 7am), no tengo que hacer nada más que trabajar… y aún así a veces me cuesta volver a lo que me gustaba: sentarme a escribir en el blog (como estoy haciendo ahora), escuchar música y no hacer nada más, sólo escuchar música, tocar piano, leer un libro por horas, dormir sin pensar en la hora, hablar por todos lados con todo el mundo… en fin…

Me cuesta dedicarme a esas cosas porque a veces el día acaba y no me quedan fuerzas para pensar en nada. Escribir requiere un momento de reflexión y darle vuelta a las palabras. Escuchar música viene acompañado de un comentario de: no estás haciendo nada, haz algo! Leer un libro puede ser difícil cuando los ojos están cansados y se cierran. Dormir temprano ya es casi imposible, por costumbre, y dormir hasta tarde en días laborales, un sueño.

Pero, como todo, es cuestión de querer hacerlo y que queden ganas y fuerzas para eso. Mi meta para el 2012 es lograr dedicarme a lo que realmente me gusta. Sentir que cumplo conmigo al hacer lo que me llena, y por default cumplir con lo que la sociedad espera de mi: Que trabaje, que tenga ingresos para sobrevivir y pueda vivir bien.

Como varias veces he dicho: vive, no te conformes con existir. Y si podemos ser felices en el camino… hay que aprovecharlo!

domingo, 4 de marzo de 2012

Esta relación adictiva tiene nombre propio

Sí. Twitter se está convirtiendo en una relación cada vez más adictiva.

Una de las razones por las que abandoné un poco (bastante) el blog ha sido Twitter y su microblogging. También hay otras razones, pero ahora no vienen al caso.

De acuerdo a mi perfil, me creé la cuenta un 26 de junio del año 2009. Y me pasó lo que le pasa a todos, creo. Al principio no sabes qué poner. Al menos yo me sentía rara intentando compartir experiencias o pensamientos en 140 caracteres. Me preguntaba, qué decir y qué no?

Poco a poco empiezas a ver lo que ponen los demás. Empiezas a seguir a tus amigos, celebridades, gente random, personas comunes y corrientes, individuos como tú: con sus dilemas, pensamientos sueltos, problemas, etc. Y te empiezan a seguir. Y se crea toda una red de contactos muy interesante y dinámica. Una red de la cual luego es difícil escapar.

Creo que el perfil de cada tuitero se va configurando según su propia personalidad pero también de acuerdo a la gente que sigue. Al leer a los demás, uno se va dando cuenta de que puede compartir cosas simples como bizarras.

Twitter te permite conocer gente, de todos lados, de mundos distintos al tuyo, de realidades opuestas, con ideas distintas, con contenido interesante que compartir. Twitter también te hace reencontrarte con personas de tu pasado que tenías guardadas en rincones de tu baúl de la memoria.

Una ventaja de esta red social, que también podría verse como desventaja, según como se mire, es que no es necesario preguntarle a alguien por su día si es que ese alguien comparte todo lo que hace a cada momento. Basta con leer para saber cómo está, en qué anda, qué le preocupa, qué está haciendo, qué va a hacer, qué planea e incluso a dónde irá a continuación.

Digamos que para muchos, Twitter puede parecer una herramienta acosadora (“stalker”). Para mí, Twitter y el microblogging se convirtieron en algo más cómodo, fácil y rápido que el blog tradicional. No tenía que elaborar mucho, sólo pensar en cómo decir algo sin pasarme del límite de caracteres. O solo decirlo sin pensar.

Escribir un post de un blog requiere de todo un proceso de pensamiento y redacción que demanda más tiempo. Toda una pre-elaboración de contenido de forma que sea de fácil lectura, entretenida y a la vez completa. Twitter te permite escribir y compartir lo que piensas y sientes en un segundo (o más, dependiendo de la velocidad de tu Internet, o lo que te demores en escribir).

Yo tuitera 2012 he evolucionado al punto que ahora escribo hasta por las puras como dicen algunas personas que me siguen. Sin embargo, creo que han terminado por acostumbrarse y darse cuenta de que de eso se trata. Escribir, sin esperar una respuesta muchas veces. Simplemente es satisfacer esa necesidad de expresión que muchas veces no basta con decirlo a una pared. Es mejor decirlo en Twitter, donde al menos hay alguien que te va a leer.

De eso se trata: botarlo todo, para que no te carcoma por dentro.

sábado, 31 de diciembre de 2011

¿Qué me dejas 2O11?

Esta entrada ha tenido que esperar hasta el último día del 2O11 para poder ser escrita. No hay una razón de por medio, simplemente así sucedió y como siempre he dicho: todo pasa por algo y así pasa cuando sucede.

Y es verdad, tenía ciertas lecciones recopiladas, pero creo que las últimas semanas del año me han dejado más de lo que pudiera haberme imaginado.
De esta manera, he aprendido que:

1. A veces el protocolo no existe, a veces las relaciones interpersonales se salen del recipiente.

2. De nada sirve que te pasen cosas buenas si no tienes a quién contárselas.

3. Hay cosas que simplemente no tienen remedio y caen en círculos viciosos que no terminan nunca.

4. Las mejores conversaciones no se planean, simplemente se dan. Y puedes hablar por horas, días, semanas… y seguir teniendo algo de qué hablar.

5. Encontrar a alguien que se muestre sin máscaras, tal cual es, es todo un privilegio.

6. Una acción puede desencadenar una serie de consecuencias extrañas que te llevan a un punto al cual no sabes como llegaste. Pero, si te gusta el punto en el que estás, agradece esa acción aleatoria que no pensaste y simplemente sentiste.

7. Que la gente no hable de eso no quiere decir que no exista, que no pase, que no lo sientas o que no suceda.

8. Todos crecemos, cambiamos, maduramos, vemos todo desde otra perspectiva y avanzamos.

9. No importa lo que pase o cómo pase, siempre terminarás preguntándote por qué. Y no siempre habrá una respuesta.

10. Sentirse parte de algo es genial.

11. A veces no hay nada que decir.

Este año tuvo sus cosas buenas, tuvo sus cosas tristes, tuvo momentos extraños, locos. Este año me deja pensando y reflexionando un poco más de lo normal.

Quiero pensar que lo que se viene es mejor. Quiero pensar que en el 2O12 podré decir al fin que encontré lo que llevo años buscando. Quiero pensar que la locura no me abandonará, pero que seguiré con los pies bien puestos sobre la tierra.

Quiero pensar que puedo seguir soñando y creer en que puedo cumplir mis sueños. Quiero pensar que seguirás estando por acá y que esta historia aún se puede seguir escribiendo, aunque sea una de las historias más extrañas que se haya contado alguna vez.

Por un buen 2O12… buenas vibras para ti, para mí, y para todos los que nos rodean.

martes, 22 de noviembre de 2011

Divagaciones vol. LXXVII “Hace tiempo que nunca”

Intento buscarte entre la gente, sin éxito.
Intento verte entre los ojos de las personas extrañas.
Intento comprenderte, leerte, seguirte.


Intento no pensar en esto mas de lo que debo.
Intento no caer de nuevo en lo mismo.
Intento no sentir este vacío, tan inmenso, tan profundo, tan tuyo y tan mío.


Intento no pensar que es por mi.
Intento no echarte toda la culpa a ti.
Intento no sufrir, intento crecer, intento madurar y poco a poco avanzar.


Intento llegar hasta el final, para intentar comprender, para aprender a perdonar, para volver a amar.

lunes, 24 de octubre de 2011

En días como hoy, en que sale el sol…
En días como hoy cuando te encuentras con tu pasado, dudas de tu presente y piensas en tu futuro.
Sonrío. A pesar de todo.

Porque hoy estás más cerca de lo que quieres que ayer.
Porque cada persona te demuestra que aún se puede luchar. Que no debes bajar los brazos, ni dejar de luchar por tus sueños.

En estos días de indecisión y confusión yo pienso: y por qué no?

¿Por qué no arriesgarme a algo nuevo?
¿Por qué no intentar jugar con fuego?
¿Por qué no poner de tu parte para ser un poco más feliz?
¿Por qué no…?

miércoles, 5 de octubre de 2011

Apareces, desapareces. Eres una luz intermitente, inconstante, impaciente.
Conversaciones espontáneas sin terminar, palabras atoradas que no salen más de acá.
Vienes cuando pienso que te irás. Regresas cuando pienso que no volverás más.
Apareciste de la nada, de repente. Y te vas igual, sin ser llamado, sin avisar.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Divagaciones vol. LXXVI “primavera?”

Últimamente ando algo perdida. Un poco sorda, un poco más loca, un poco más ida… No entiendo lo que me dicen, no entiendo lo que me quieren decir, no entiendo ni siquiera lo que intentas decirme sin palabras.

He descubierto que me gustan las cosas claras. Sin indirectas, sin frases de doble sentido, así como Sprite: las cosas como son. Es mejor saber una verdad que vivir toda tu vida una mentira, sí.

He descubierto que nada está dicho. Siempre he pensado que las mejores cosas llegan cuando menos las esperas. Ahora he descubierto además, que llegan de donde menos las esperas.

Hay cosas que nunca entenderé a la perfección. Hay cosas que no necesitan explicación. Tal vez no la tienen, tal vez no la quiero saber, no lo sé.

Hay cosas que pasan como de casualidad, sin tener algún sentido en particular… cosas que te hacen reír de la nada… que te hacen reír en voz alta cuando nadie te está escuchando. Esas cosas son las mejores, son momentos que valen la pena.

Hace unos días empezó la primavera. Ahora sale más el sol. Ahora se iluminan más las mañanas. Ahora empiezan nuevos días…

lunes, 12 de septiembre de 2011

12.O9.11

Ahora escucho solamente el silencio. No hay sonidos en la calle, ni siquiera el murmullo de la televisión encendida. No escucho absolutamente nada. Solo mis pensamientos, solo yo y nadie más.

La casa se siente vacía, me cuesta ver esa luz apagada, pero en realidad es como si no te hubieras ido. Recuerdo cuando era niña y me daba miedo quedarme sola. No estuve sola, siempre estuviste ahí conmigo.

Me enseñaste canciones, juegos de cartas, me dejabas ganar.

22 años menos 1 semana ha sido el tiempo que compartimos. Por más preparados que estemos, el tiempo nunca es suficiente. Siempre habrán palabras no dichas, cosas que queramos cambiar, momentos que querremos volver a vivir.

Yo llevo mis momentos favoritos guardados en mi memoria. Llevo tu voz y tus manos en el recuerdo de mi mente. ´

Sé que todo cambio cuesta. Sé que decir adiós es difícil y aceptar que es definitivo (al menos en esta vida terrenal) es peor. Pero también se que el último beso y el último abrazo que te di los sentiste y me gusta pensar que fuiste feliz en esos pequeños momentos.

No guardo mis lágrimas porque es mi forma de expresar lo que llevo dentro de mí.

Sé que estarás descansando, sólo que ya no podré verte descansar.

domingo, 11 de septiembre de 2011

Divagaciones vol. LXXV “Pensamientos de un día de sol”

Creo firmemente que todo pasa por algo y que lo que sucede en una etapa determinada de nuestras vidas nos prepara para las siguientes etapas que vendrán.

Hoy cierro los ojos y recuerdo días pasados, como esos que pasaron hace unos cinco años, más o menos. Pienso en todas las personas que he conocido y en las que, por algún motivo, ya no están más en mi vida.

Pienso en las decisiones que he tomado. En las que he tenido que seguir pese a que me duela, en las que he tenido que dar marcha atrás y tomar el otro camino.

Agradezco por todo lo que me ha pasado y lo que no, porque lo que me ha pasado me ha hecho crecer y me ha hecho más fuerte, y lo que no me ha pasado me ha mantenido viva.

Tengo ciertas cosas en la vida que me llenan, que me hacen feliz. Más allá del sol, los abrazos, los chocolates, las estrellas o los ositos de goma.

Me hacen feliz las sonrisas, los días compartidos, las miradas sinceras, el interés en lo que sucede, la atención, la comprensión, las risas, los llantos que se comparten, porque las penas se hacen menores.

Me hacen feliz las personas que son felices, las que miran de forma positiva la vida. Me hace feliz también sentir que puedo contribuir a que sonrías, a que se ilumine un poquito más tu vida.

Mi moraleja del día es: aunque parezca que no existen motivos, siempre se puede ser feliz :)

viernes, 9 de septiembre de 2011

Divagaciones vol. LXXIV “Pensamientos de una primavera que no llega…”

No sabría decirte el momento exacto. No sé ni cómo ni cuando. No sé ni siquiera el lugar exacto.


No sé cuál fue la primera palabra ni el primer cruce de miradas, ni siquiera el primer intercambio de ideas.

No sé por qué me buscaste. No sé cuándo yo empecé a querer encontrarte. No sé por qué, no sé quién fue, me he dado cuenta que hay muchas cosas sin conocer.

Sé que me buscas y me encuentras, porque me dejo encontrar por tus ojos y tu sonrisa. Sé que me atrapas y me intentas confundir con tus frases extrañas y tus miradas profundas.

Sé que entre tus frases hay cosas que no dices. Sé que hay mucho que debo interpretar al leer entre líneas. Sé que mis ojos sonríen sin querer y me siento perdida.

Estoy perdida en esta situación sin pies ni cabeza. Estoy perdida en un mar sin palabras, en un trabalenguas extraño. Estoy perdida entre las diferencias que existen. Estoy perdida entre lo que siento y debo sentir.

Estoy perdida y temo no encontrarme, o no encontrarme a tiempo. Estoy perdida y no entiendo muchas cosas que pasan. Estoy perdida y no tengo una brújula que marque el camino. Estoy perdida y sólo espero que me encuentres a mitad del camino, para llegar al final de este cuento.
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