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viernes, 6 de julio de 2012

Reflexiones líquidas


Me he dado cuenta de que muchas veces la solución a una situación parece ser tomar agua. ¿No les ha pasado? Les dejo unos cuantos ejemplos:

"Tengo sed", toma agua.
"Tengo hambre", es sed, toma agua.
"Tengo náuseas", toma agua.
*En la altura* "Me siento mal", para que no te de soroche, toma agua.
"Me pica la garganta", toma agua.
"Estoy resfriad@", toma agua.
"Quiero bajar de peso", toma agua.
*Luego de hacer deporte* "Estoy agotad@", toma agua.
"Estoy aburrid@", toma agua.
"Me empalagué", toma agua.
*En una noche de juerga*, para que no te de resaca, toma agua.
"Tengo resaca", toma agua.
"Estoy en shock", toma agua.
"No me funciona el estómago", toma agua.
*Comiendo algo feo* "No me gusta", toma agua.
"No me pasa la pastilla", toma (más) agua.
*Atorándose* "Cof Cof", toma agua.
"Estoy deprimido", toma agua. #okno, a esta le damos una bebida alcohólica y le decimos: toma, sé feliz.

Entonces, he llegado a la conclusión de que, para evitar problemas, de ahora en adelante siempre tendré mi botella de agua. Así, la próxima vez que me digan que tome agua, lo haré inmediatamente y, si no funciona esa solución, al menos podré agarrar a botellazos al siguiente que lo diga. #Hedicho.

En fin, los dejo, ya me dio sed, tomaré agua.


viernes, 6 de abril de 2012

Divagaciones vol. LXXVIII “En un parpadeo”

Muchas veces quisiera que las cosas volvieran a su lugar con tan solo dar la vuelta, mover las manos frente a mi cara o simplemente parpadeando.

Todo sería más rápido y sencillo si con tan solo un abrir y cerrar de ojos pudiéramos arreglar las cosas, retroceder el tiempo, deshacer palabras, pegar un corazón roto.

Pero no podemos. Arreglar cosas tarda incluso más tiempo que destruirlas. Romper es muy fácil. A cada rato se rompen cosas. Se caen, se quiebran, se rajan, se parten en pedacitos que a veces ni el Uhu Stick que pega más los puede pegar.

A veces avanzamos unos cuantos metros y al darnos la vuelta nos damos cuenta lo mucho que cambia lo que hemos dejado atrás. Muchas veces abandonamos nuestras propias creaciones, nuestros logros, nuestros sueños.

Todo puede cambiar en un segundo. En un parpadeo. Lo peor es que no podemos predecirlo. A veces nos olvidamos de pensar y simplemente actuamos. Hacemos cosas sin pensar en lo que vendrá después, porque, después de todo, qué importa qué vendrá después si vivimos ahora.

No podemos predecir el futuro (al menos el común de mortales no podemos hacerlo), no podemos detener el tiempo, pero sobre todo, no podemos predecir la reacción de la gente. En toda interacción intervienen dos personas o más y lo que una construye puede ser fácilmente destruida por otra.

Dicen que darte a conocer a alguien complemente es darle el poder de destruirte por completo. Con tan solo una palabra, a veces sin palabras, con tan solo una mirada, tras un simple parpadeo. Pasas de ser todo a ser nada, en solo un segundo.

miércoles, 4 de abril de 2012

Vive, no te conformes con existir

Hay personas que parece que desbordan energía, que les han puesto una batería durable (o que se recarga bastante bien por las noches) así mismo conejito Duracell.

Yo creo que solía ser así. Tenía mucha energía y estaba llena de actividades. Luego el tiempo te va cambiando. Empiezas a tener otras cosas de qué preocuparte, ocupas tu tiempo en “cosas importantes” como estudiar, terminar el colegio, ingresar a la universidad, seguir estudiando, terminar la universidad, conseguir chamba… y dejas de moverte tanto entre lo que realmente te apasionaba.

Pasan los años y, entre tantas cosas y tan poco tiempo, son pocos los momentos que puedes dedicarte a ti mismo. Lo veo en mí, lo veo en la gente que me rodea.

Ahora siento que prácticamente la energía que me queda al final del día es casi nula, pero, siguiendo un consejo que llegó como volando, todos los días, luego de trabajar, trato de tener otras actividades que hacer, para no sentir que todo es chamba, que vivimos para trabajar y nos olvidamos de vivir.

Me pongo a pensar y es cierto: ya no tengo que estudiar regresando a mi casa, no tengo que ir a dormir a clases (sí, mi último año me dormí en todas las clases de las 7am), no tengo que hacer nada más que trabajar… y aún así a veces me cuesta volver a lo que me gustaba: sentarme a escribir en el blog (como estoy haciendo ahora), escuchar música y no hacer nada más, sólo escuchar música, tocar piano, leer un libro por horas, dormir sin pensar en la hora, hablar por todos lados con todo el mundo… en fin…

Me cuesta dedicarme a esas cosas porque a veces el día acaba y no me quedan fuerzas para pensar en nada. Escribir requiere un momento de reflexión y darle vuelta a las palabras. Escuchar música viene acompañado de un comentario de: no estás haciendo nada, haz algo! Leer un libro puede ser difícil cuando los ojos están cansados y se cierran. Dormir temprano ya es casi imposible, por costumbre, y dormir hasta tarde en días laborales, un sueño.

Pero, como todo, es cuestión de querer hacerlo y que queden ganas y fuerzas para eso. Mi meta para el 2012 es lograr dedicarme a lo que realmente me gusta. Sentir que cumplo conmigo al hacer lo que me llena, y por default cumplir con lo que la sociedad espera de mi: Que trabaje, que tenga ingresos para sobrevivir y pueda vivir bien.

Como varias veces he dicho: vive, no te conformes con existir. Y si podemos ser felices en el camino… hay que aprovecharlo!

domingo, 4 de marzo de 2012

Esta relación adictiva tiene nombre propio

Sí. Twitter se está convirtiendo en una relación cada vez más adictiva.

Una de las razones por las que abandoné un poco (bastante) el blog ha sido Twitter y su microblogging. También hay otras razones, pero ahora no vienen al caso.

De acuerdo a mi perfil, me creé la cuenta un 26 de junio del año 2009. Y me pasó lo que le pasa a todos, creo. Al principio no sabes qué poner. Al menos yo me sentía rara intentando compartir experiencias o pensamientos en 140 caracteres. Me preguntaba, qué decir y qué no?

Poco a poco empiezas a ver lo que ponen los demás. Empiezas a seguir a tus amigos, celebridades, gente random, personas comunes y corrientes, individuos como tú: con sus dilemas, pensamientos sueltos, problemas, etc. Y te empiezan a seguir. Y se crea toda una red de contactos muy interesante y dinámica. Una red de la cual luego es difícil escapar.

Creo que el perfil de cada tuitero se va configurando según su propia personalidad pero también de acuerdo a la gente que sigue. Al leer a los demás, uno se va dando cuenta de que puede compartir cosas simples como bizarras.

Twitter te permite conocer gente, de todos lados, de mundos distintos al tuyo, de realidades opuestas, con ideas distintas, con contenido interesante que compartir. Twitter también te hace reencontrarte con personas de tu pasado que tenías guardadas en rincones de tu baúl de la memoria.

Una ventaja de esta red social, que también podría verse como desventaja, según como se mire, es que no es necesario preguntarle a alguien por su día si es que ese alguien comparte todo lo que hace a cada momento. Basta con leer para saber cómo está, en qué anda, qué le preocupa, qué está haciendo, qué va a hacer, qué planea e incluso a dónde irá a continuación.

Digamos que para muchos, Twitter puede parecer una herramienta acosadora (“stalker”). Para mí, Twitter y el microblogging se convirtieron en algo más cómodo, fácil y rápido que el blog tradicional. No tenía que elaborar mucho, sólo pensar en cómo decir algo sin pasarme del límite de caracteres. O solo decirlo sin pensar.

Escribir un post de un blog requiere de todo un proceso de pensamiento y redacción que demanda más tiempo. Toda una pre-elaboración de contenido de forma que sea de fácil lectura, entretenida y a la vez completa. Twitter te permite escribir y compartir lo que piensas y sientes en un segundo (o más, dependiendo de la velocidad de tu Internet, o lo que te demores en escribir).

Yo tuitera 2012 he evolucionado al punto que ahora escribo hasta por las puras como dicen algunas personas que me siguen. Sin embargo, creo que han terminado por acostumbrarse y darse cuenta de que de eso se trata. Escribir, sin esperar una respuesta muchas veces. Simplemente es satisfacer esa necesidad de expresión que muchas veces no basta con decirlo a una pared. Es mejor decirlo en Twitter, donde al menos hay alguien que te va a leer.

De eso se trata: botarlo todo, para que no te carcoma por dentro.

lunes, 24 de octubre de 2011

En días como hoy, en que sale el sol…
En días como hoy cuando te encuentras con tu pasado, dudas de tu presente y piensas en tu futuro.
Sonrío. A pesar de todo.

Porque hoy estás más cerca de lo que quieres que ayer.
Porque cada persona te demuestra que aún se puede luchar. Que no debes bajar los brazos, ni dejar de luchar por tus sueños.

En estos días de indecisión y confusión yo pienso: y por qué no?

¿Por qué no arriesgarme a algo nuevo?
¿Por qué no intentar jugar con fuego?
¿Por qué no poner de tu parte para ser un poco más feliz?
¿Por qué no…?

lunes, 26 de septiembre de 2011

Divagaciones vol. LXXVI “primavera?”

Últimamente ando algo perdida. Un poco sorda, un poco más loca, un poco más ida… No entiendo lo que me dicen, no entiendo lo que me quieren decir, no entiendo ni siquiera lo que intentas decirme sin palabras.

He descubierto que me gustan las cosas claras. Sin indirectas, sin frases de doble sentido, así como Sprite: las cosas como son. Es mejor saber una verdad que vivir toda tu vida una mentira, sí.

He descubierto que nada está dicho. Siempre he pensado que las mejores cosas llegan cuando menos las esperas. Ahora he descubierto además, que llegan de donde menos las esperas.

Hay cosas que nunca entenderé a la perfección. Hay cosas que no necesitan explicación. Tal vez no la tienen, tal vez no la quiero saber, no lo sé.

Hay cosas que pasan como de casualidad, sin tener algún sentido en particular… cosas que te hacen reír de la nada… que te hacen reír en voz alta cuando nadie te está escuchando. Esas cosas son las mejores, son momentos que valen la pena.

Hace unos días empezó la primavera. Ahora sale más el sol. Ahora se iluminan más las mañanas. Ahora empiezan nuevos días…

domingo, 11 de septiembre de 2011

Divagaciones vol. LXXV “Pensamientos de un día de sol”

Creo firmemente que todo pasa por algo y que lo que sucede en una etapa determinada de nuestras vidas nos prepara para las siguientes etapas que vendrán.

Hoy cierro los ojos y recuerdo días pasados, como esos que pasaron hace unos cinco años, más o menos. Pienso en todas las personas que he conocido y en las que, por algún motivo, ya no están más en mi vida.

Pienso en las decisiones que he tomado. En las que he tenido que seguir pese a que me duela, en las que he tenido que dar marcha atrás y tomar el otro camino.

Agradezco por todo lo que me ha pasado y lo que no, porque lo que me ha pasado me ha hecho crecer y me ha hecho más fuerte, y lo que no me ha pasado me ha mantenido viva.

Tengo ciertas cosas en la vida que me llenan, que me hacen feliz. Más allá del sol, los abrazos, los chocolates, las estrellas o los ositos de goma.

Me hacen feliz las sonrisas, los días compartidos, las miradas sinceras, el interés en lo que sucede, la atención, la comprensión, las risas, los llantos que se comparten, porque las penas se hacen menores.

Me hacen feliz las personas que son felices, las que miran de forma positiva la vida. Me hace feliz también sentir que puedo contribuir a que sonrías, a que se ilumine un poquito más tu vida.

Mi moraleja del día es: aunque parezca que no existen motivos, siempre se puede ser feliz :)

martes, 6 de septiembre de 2011

En momentos como estos, en los que debería dormir y no lo hago, es cuando me pregunto qué debo hacer a continuación.

Me pregunto qué está esperando la gente de mí y qué estoy esperando de mí misma también.
Me pregunto qué será de mí mañana, qué encontraré si me pongo a buscar entre mis recuerdos, si me dejo llevar por lo que pienso.
Me pregunto cuándo será el momento en que me rinda, en que deje de ser lo que se espera de mí.
Me pregunto qué pasará en aquel instante en que diga basta, que me marche y no mire más hacia atrás.

Es en estos momento en que me pregunto: "y ahora qué?"

miércoles, 24 de agosto de 2011

Divagaciones vol. LXXIII “dicen que dicen”

Dicen que ya nada es lo que era, que todo tiempo pasado fue mejor y lo que has perdido no lo recuperarás más.
Dicen también que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde, pero la verdad es que todos saben lo que tienen, solo no pensaron que lo perderían alguna vez.
Lo que más duele son los vanos intentos de recuperar algo que sabes que está perdido, algo que ya no es lo mismo, ni es igual.

La vida y el mundo están llenos de mil frases con sentido y sin sentido que me hacen pensar y hacen que piense en mis propias frases con sentido y sin sentido.
Al fin y al cabo, ¿qué importa lo que diga la gente? Al final, lo único que importa en determinadas situaciones que te impone la vida es lo que tú sientes y cómo te sientes al respecto. No hay más vuelta que darle.

Dicen que dicen, ¿quién lo dice? “La Gente” y quién es esa gente? No tienen cara ni nombre propio, son una masa incontable, difusa, confusa. Palabras que dan vueltas, que son de todos y no son de nadie.
¿Dónde están tus palabras? ¿Dónde está lo que tú tienes que decir? ¿Por qué no me lo dices a mí?

viernes, 5 de agosto de 2011

Divagaciones vol. LXXII “breakpoint”

Llega un momento en la vida que a mí me gusta llamar como punto de quiebre. Lejos de estar relacionado con el tenis, me refiero a aquel momento en el que te das cuenta de varias cosas, que pueden darse al mismo tiempo o por separado.

Es el punto en el que te das cuenta que la situación en la que estás no da para más. El punto en el que miras hacia atrás y hacia adelante, y al mirar alrededor, te das cuenta que lo único que tienes que hacer es dar un paso al costado y continuar andando.

Es en ese momento en que evalúas si lo que has hecho ha valido la pena, para ti, o para los demás, o para ese alguien “especial”.

A veces no sabes exactamente lo que ocurre para llegar a ese punto. A veces no tiene que suceder  algo extraordinario, es solo el tiempo que pasa y te muestra las cosas como son, o a veces el mundo se te cae encima de pronto y te deja con la cruda realidad en frente.

A lo largo de mi vida he tenido varios puntos de quiebre, donde he dado pasos al costado, he retrocedido para volver a remontar el paso con más impulso y he estado completamente perdida, sin saber a dónde avanzar.

A veces son buenos los puntos de quiebre, porque nos hacen despertar de realidades imaginarias o fantasías creadas. Nos hacen darnos cuenta que lo único exacto son las ciencias y lo demás es pura especulación.

sábado, 30 de julio de 2011

Divagaciones vol. LXX “incertidumbres”

A veces siento como si no fuera yo la persona que pertenece a este cuerpo en particular o a este mundo en general.
A veces me siento extraña en lugares donde debería sentirme en casa.
A veces me pasa que no entiendo lo que sucede o lo que pasa por mi propia mente.

¿Por qué nos negamos a nuestra propia felicidad? ¿Por qué dudamos tanto y no nos decidimos simplemente a actuar?
¿Por qué insistimos en quedarnos en lo mismo aunque sepamos que no es lo mejor?
Sé que hay cosas mejores, pero la gravedad me sigue atrayendo a ti. Y no lo puedo evitar.

A veces me hace bien dejar salir las cosas, a veces me hace mejor guardarlas para mí.
A veces me pregunto qué debería hacer a continuación, pero no siempre lo planeado se cumple, no siempre la realidad coincide con las expectativas que tenemos.
A veces me pregunto si debo bajar mis expectativas, o si debo continuar soñar en grande.

domingo, 22 de mayo de 2011

Divagaciones vol. LXV “improvisa”

A veces tienes un plan, o una convicción, o qué se yo. A veces piensas que tu vida se dirige a algún lado en particular, pero sucede algo repentino, algo inesperado, que te descuadra totalmente y te hace ver las cosas desde otra perspectiva.

A veces ni siquiera has planeado nada, pero los acontecimientos que te presenta la vida no te los hubieras imaginado ni en mil años.

Cuando la vida se sale del guión preestablecido, o incluso de aquel guión inexistente, a veces sólo nos queda improvisar.

A veces no estás seguro de cómo seguir, de cuál será el siguiente paso. La gente te inunda de preguntas sin respuesta, te atormenta con comentarios fuera de lugar.

A veces la mejor solución es no hacer nada, a veces es mejor hacer algo. Eso no lo sabe nadie, ni siquiera tú.

Tu vida es una obra en la que el único protagonista, guionista y productor eres tú. Tú decides lo que harás, lo que dirás, cómo actuarás. Tú decides si armarás un speech con anticipación para no perderte y no quedarte sin nada que decir, o si irás improvisando conforme interactúas con el otro y conforme evolucionan tus emociones.

Hoy he decidido salirme de guión. He decidido que no me importa que piensen que estoy loca. He decidido que ya no tengo nada que perder. El único plan es empezar, luego vamos a improvisar.

martes, 10 de mayo de 2011

Divagaciones vol. LXIV “(varios) pensamientos sueltos”

A veces las cosas suceden de formas que sorprenden a cualquiera. A veces nuestras reacciones no son las esperadas. A veces soy más fuerte de lo que pensaba.

Si hay algo que he aprendido en este tiempo, es que una persona no puede pretender que le vaya bien en absolutamente todos los aspectos de su vida. Por más que hagamos el mayor esfuerzo, dicen por ahí, que el éxito no depende sólo de nosotros mismos. Un poco de suerte, un poco de circunstancias, un poco de estar donde debemos estar en el momento preciso.

La vida me ha demostrado que puede irte bien en varios ámbitos de tu vida, pero siempre habrá uno o dos que te faltan para sentirte completamente pleno y feliz. Siempre habrá algo que quieres tener o vivir para sentirte completo. A veces incluso te planteas la posibilidad de cambiar aquello que tienes por aquello que no tienes.

Pero es difícil decidir dejar algo por otra cosa. Es difícil decirle a una persona que responda si cree que será más feliz en otras circunstancias. A veces, ese vacío que sientes cuando no tienes algo que piensas que necesitas, va creciendo cada vez más hasta que no te deja respirar.

Cuando no sabes qué hacer, cuando te sientes perdido, cuando sientes que quieres ahogar tus penas y enterrarlas, cuando sabes cuál es la solución, pero no eres lo suficientemente valiente como para encararla, ocurre que puedes entrar en un estado de distracción donde dejas de hacer cosas importantes por pensar en la situación e incluso puedes sentirte impotente. Porque no estás seguro de las consecuencias, porque te preocupa lo que pasará después y al final no haces nada.

El silencio es el peor enemigo de la incertidumbre. Porque cuando hay silencio alrededor, tus pensamientos cobran más fuerza, aumentan de volumen y torturan tu cabeza dando vueltas, intentando materializarse y manifestarse de alguna manera.

El silencio te da ideas, te hace imaginar cosas, plantearte diversos escenarios, posibles o imposibles. Te hace pensar en lo que quieres, en lo que no quieres, en lo que puede ser y lo que no será.

A veces suceden cosas que cambian el rumbo de tu vida. Hay un antes y un después de todos los acontecimientos que pasan. Hay personas que están destinadas a tener un paso fugaz en tu vida. Hay personas que están destinadas a quedarse toda la vida.

A veces no hay una solución precisa para tus problemas. A veces hay múltiples salidas para poder sobrevivir. A veces me consuela pensar que “no hacer nada” siempre es una opción. Esperar que las cosas pasen, que caigan bajo su propio peso, que el universo conspire a mi favor y las piezas caigan en su sitio, donde deben estar.

Ayer fue el pasado. Hoy es un nuevo día. Mañana empezaremos otra vez.

martes, 26 de abril de 2011

Divagaciones vol. LXIII “en un solo día”

Un día tiene 24 horas, 1440 minutos, 86,400 segundos (sí, lo multipliqué ahorita!)

En un día pueden pasar muchas cosas. Puedes sonreír, puedes reírte a carcajadas, puedes gruñir, puedes sentir una tristeza infinita.

En un día puedes sentir muchas emociones distintas. Puedes querer, puedes amar, puedes enfadarte e incluso frustrarte.

En un minuto todo puede cambiar. Una palabra, una frase, una mirada, una sonrisa, una llamada, un abrazo, lo que sea, pueden cambiarlo todo.

En un día te pueden pasar cosas divertidas que valen la pena contarlas.

En un día te pueden suceder cosas que es mejor olvidar.

Un día puede tener de todo. Un día puede no tener nada.

Puedes vivir muchos días intensamente o puedes pasar los días esperando que algo suceda.

Cada minuto que pasa te puede traer algo nuevo. Todo puede suceder en solo un segundo.

Mucho puede mezclarse en un sólo día… pero al final de cada día, lo único que importa es que seguimos aquí.

sábado, 2 de abril de 2011

Divagaciones vol. LXI “atrás”

Llega un momento en que pierdo la noción del tiempo. Me pierdo entre mis recuerdos hasta el punto en que ya no puedo recordar.

Veo fotos del pasado, intento recordar las voces y no puedo, intento recordar historias y no me alcanza la memoria.

Me pierdo entre los rostros antes familiares y descubro que ya no los reconozco más, por más que lo intente.

A veces quiero retroceder el tiempo para volver a esos momentos, poder ver y vivir de nuevo todo de una perspectiva diferente.

Pero no puedo, no podemos volver a lo que fuimos, no podemos volver a lo que fue.

A veces pienso en el pasado, pienso en lo que pasó, pienso en lo que viví y en lo que no podré hacer otra vez.

Los años pasan y me pasan por encima, igual que los días pasan intrépidos y maleducados, casi sin saludar.

Escucho canciones que me transportan hacia atrás, hacia ayer, hacia siempre.

Y me hacen recordar lo que fue, lo que pasó, lo que ya no seré.

jueves, 3 de marzo de 2011

Divagaciones vol. LVIII “circunstancial”

Para mí, hay muchas cosas que son circunstanciales en la vida, y creo que ha llegado el momento de explicar un poco el término, ya que “circunstancial” es una palabra que tiendo a usar bastante en ciertos momentos.

Creo que es un poco más fácil intentar explicarlo con ejemplos como éste: probablemente tú y yo nos hemos cruzado en muchas ocasiones, pero no te acuerdas, no me acuerdo, no lo retuvimos porque las circunstancias no nos hicieron conocernos realmente. Pero qué pasa un buen día que alguien nos presenta, o nuestros caminos se cruzan de una forma así como de casualidad y, dadas las circunstancias, nos volvemos amigos.

Si no hubiera sido de esa forma, si no se hubieran dado las circunstancias, entonces tal vez eso no hubiera sucedido y cada uno seguiría su vida normal.

Circunstancial también es, por ejemplo, que yo te vea de una forma diferente a como te vería si te hubiera visto en otro lado. Explico, si te hubiera conocido en determinado lugar, cada uno en su ambiente, probablemente no nos hubiéramos llevado bien, o tal vez sí. Pero dadas las circunstancias en la que nos conocimos, te pude ver de una forma que me mostraron cosas interesantes, que valían la pena conocer.

Pasa a veces que tengo una opinión formada acerca de alguien, pero luego las circunstancias me hacen ver cosas diferentes. Creo que si las circunstancias cambian y lo demás permanece igual, hay posibilidad de tener otra perspectiva de las cosas.

En lo personal, a mí las circunstancias me afectan, me hacen ver por distintos ángulos, me hacen pensar en otras posibilidades, me hacen decir: esto es circunstancial, y qué?

viernes, 8 de octubre de 2010

Divagaciones vol. XLVIII "probablemente improbable"

¿Cuál es la probabilidad que se de una situación improbable?
Nunca me gustó el tema de probabilidades en mi curso de estadística, pero en realidad analizar las probabilidades de que algo suceda en un determinado momento puede llegar a ser interesante.

¿Qué probabilidad había de que justamente esta sea la entrada número 48, XLVIII en números romanos, siendo, justamente el número de mi promoción del colegio?
Y no es que yo haya planeado escribir mi entrada 48 justo acerca del tema de probabilidades. Simplemente sucedió.

¿Qué probabilidad hay de que hayan dos personas parecidas físicamente, sin que estén emparentadas? Hay bastante probabilidad, considerando que los rasgos físicos no pueden ser finitos... pero... ¿qué probabilidad hay de que esas dos personas se encuentren en el mismo lugar en el mismo momento?

En una serie que se llama How I Met your Mother (muy buena serie dicho sea de paso)... los personajes principales encuentran en diversos capítulos a sus "dobles". Personas iguales físicamente, pero que llevan una vida totalmente distinta.

Dicen que todos tenemos alguien igual a nosotros en algún lugar del mundo. Yo he encontrado algunas chicas parecidas a mí, con rasgos parecidos, gestos similares. Chicas que, de acuerdo a personas que no me conocen demasiado, podrían ser confundidas conmigo. Pero hasta ahora no he encontrado a nadie realmente igual a mí. ¿Será posible?

Probablemente nunca me suceda. Probablemente sí me suceda. No lo sé. Me imagino que es igualmente probable que sea improbable.
Pero, como alguien me dijo alguna vez, que algo sea probable, no quiere decir que suceda, pero tampoco quiere decir que no suceda...

domingo, 15 de agosto de 2010

Divagaciones vol. XLII "nada es lo que era"

Son pocas las veces que escribo divagaciones basadas en lo que alguien más ha dicho o algo que he leído, y sin embargo, esta entrada y la anterior se basan en artículos de la misma revista que me han parecido interesantes, porque tratan acerca de temas sobre los que he divagado alguna vez.

El artículo del que hablo ahora se titula "Fue ayer y no me acuerdo". Básicamente dice lo siguiente:
"Hay un momento en nuestras vidas en que hemos vivido lo suficiente como para empezar a sentir que definitivamente no somos ya quienes fuimos en el pasado (...). Vemos a quienes fuimos como personas extrañas que llevan nuestro nombre y algunos de nuestros rasgos" - Jeremías Gamboa. Desplazamientos. Revista Somos.

"Ya nada es lo que era", dice Ismael Serrano en una canción. Habla de lo que fue y nunca más será. Incluso Pablo Neruda dice que "Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos".

Varias veces he escrito acerca del cambio (que es necesario, no se puede controlar realmente), que nosotros cambiamos y cambian los que nos rodean.
Puede que entre esos cambios nos perdamos y lleguemos a un punto de no retorno en el cual ya no nos podemos encontrar.

No podemos volver a ser quienes fuimos en el pasado porque crecemos, maduramos. Las experiencias de la vida nos hacen cambiar, nos hacen más fuertes, tal vez incluso nos hacen ver las cosas de forma diferente.

En el camino de la vida encontramos personas con las que pensamos que estaremos toda la vida. Pero luego la misma vida nos va enseñando que no todos nos acompañarán por siempre.

No sé si he vivido suficiente tiempo como para decir que ya no soy la misma de antes, pero definitivamente no soy la misma que cuando nací, ni la de hace unos años. Es decir, soy la misma persona, aunque a veces hasta a mí me cuesta reconocerme.

Mis gustos, mis intereses han cambiado, y de echo seguirán haciéndolo. Mi vida, como tal, dejará de ser lo que es ahora en algún momento. Pero sé, en el fondo, que siempre queda algo de nosotros mismos que no se pierde realmente. Son aquellas cosas, aquellos recuerdos, aquellas memorias que nos unen de alguna manera a nuestro pasado (que nunca olvidamos del todo).

Aunque cambiemos, aunque nos alejemos de lo que fuimos, siempre seremos quienes somos, aunque no seamos los mismos.

jueves, 12 de agosto de 2010

Divagaciones vol. XLI "normalmente anormal"

De acuerdo al Diccionario de la Lengua Española, la palabra "normal" es un adjetivo:
a) Dicho de una cosa que se halla en su estado natural.
b) Que sirve de norma o regla.
c) Dicho de una cosa que (...) se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano.

Pero ¿qué es, después de todo, algo "normal"?... ¿Algo a lo que estamos acostumbrados? ¿Algo aceptado por la mayoría? ¿Algo que se ve "normal" de acuerdo a quién?

Hace unos días leí un artículo que se titulaba "La normalidad no existe. Los seres humanos somos diferentes, pero no tanto".

Muchas veces a mí me han dicho que soy anormal.... Y yo se lo he dicho a varias personas también. Es que las personas tendemos a ver como raro un comportamiento distinto al nuestro, algo a lo que no estamos acostumbrados.

Yo siempre digo que no soy anormal. Soy diferente, soy única e irrepetible. Soy original. Todos somos distintos. Claro que existen comportamientos similares que se repiten en ciertos grupos de personas, "comportamientos normales". Pero ¿qué pasa si ese comportamiento es extraño para otros? ¿Es un comportamiento anormal?

Él artículo que leí decía lo siguiente:
"Vivimos en un mundo en el que hablar de "lo normal" resulta cada día más obsoleto. Desde el principio de los tiempos el concepto de normalidad ha sido contradictorio y confuso(...) Por muy rara que sea tu rareza, siempre encontrarás a otros individuos que la comparten (...) Ya digo, la palabra normal se está quedando obsoleta. Es un alivio". - Rosa Montero. Maneras de Vivir. Revista Somos.

En conclusión, al parecer, lo normal, después de todo, es ser anormal. Y ya no me siento tan mal.
Pero ¿qué pasa cuando la "anormalidad normal" de la gente se empieza a alejar de lo que es natural en el ser humano? ¿La normalidad tiene límites? ¿En qué momento una actitud dejaría de calificar como normal y socialmente aceptada, para empezar a ser dañina para la persona o la sociedad?

Creo que la normalidad nunca será un tema simple. Pero me contento con ser anormal, en los límites de la normalidad, sea lo que eso signifique...

jueves, 5 de agosto de 2010

Divagaciones vol. XL "quemando pensamientos"


¿Cómo te imaginas tus pensamientos?

Sabemos que son inmateriales, pero de echo, en nuestra mente toman alguna forma, tal vez incluso tienen colores distintos.

Cuando sientes tu mente confundida, son los pensamientos los que se mezclan y no te dejan vislumbrar nada claro.

Los pensamientos vagan por nuestra mente, como si fueran humo, a veces incluso se expanden o se contraen. A veces toman mucha fuerza, y otras veces, desaparecen.

Algunos quedan un poco escondidos, rezagados, esperando el momento para salir.
Algunos no aparecen, por más que los busquemos y querramos sacarlos de una vez.

Yo pienso que mis pensamientos no tienen forma definida porque son cambiantes, siempre cambiantes.
No me cabe a veces en la cabeza como puedo pensar tantas cosas al mismo tiempo.

Pero pienso. Sé que pienso. Incluso puedo pensar que pienso.
Pienso muchas cosas al mismo tiempo y divago. Y me pierdo en mi propio mundo, en mis propios pensamientos.

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