sábado, 29 de enero de 2011

…

Justo cuando me había hecho la idea de no tenerte en mi vida, apareces y me acostumbras a tu presencia constante.

Justo cuando me había acostumbrado a tu presencia constante, se te ocurre desaparecer y aparecer intermitentemente.

Justo cuando estamos en esa situación, me doy cuenta de que te necesito más que nunca, más que siempre.

Y eso, es justamente lo que más temía.

martes, 25 de enero de 2011

…

Para dejar de pensar en cosas que, al pensarlas más, me confunden más, escribo.

Escribo acerca de todo y acerca de nada.
Escribo acerca de lo que veo y lo que me pasa.

Al escribir, intento no pensar en algo que no sea lo que esté escribiendo. Que es todo y es nada al mismo tiempo.
Intento dejar de dar vueltas a las cosas, intento dejar de crearme expectativas, de imaginar escenas que nunca existieron, que pudieron ser, que no fueron, que podrían ser.
Escribir acerca de lo que no quiero escribir no está ayudando… no esta vez…

miércoles, 19 de enero de 2011

Divagaciones vol. LVII “buenos días”

Hoy, temprano, antes de las 8 de la mañana, andaba caminando por la calle y me crucé con un señor (nunca supe quién era, sólo lo vi conversando con un frutero en una esquina).

Resulta que el señor me dijo: “Buenos días”. Yo le respondí: “Buenos días”. Al alejarme pude escuchar algo así como: “ves? así es como se tiene que responder, con buenos deseos, deseando un buen día, para que sea un buen día”.

Por cosas de la vida y del destino, diez minutos después volví a pasar por el mismo lugar, donde seguía estando el señor conversando con el frutero. El señor me vio y me preguntó: “y? qué tal? ha sido un buen día? salió todo bien?”

Dado que sólo habían pasado diez minutos, la situación me dio risa, pero igual le respondí: “sí, hasta ahora ha sido un buen día”. Mientras me alejaba por segunda vez pude escuchar su voz diciendo: “ves? esa es una buena actitud, así debería ser, ya vas a ver que a esa chica todo le irá bien”.

Ahora que han pasado prácticamente 12 horas desde esa situación, creo que es momento de analizar a profundidad el día de hoy. ¿Fue un buen día?

Definitivamente tengo que reconocer que he tenido días mejores, días más emocionantes, donde me he reído más, donde he pasado momentos increíbles… pero, creo que en términos generales, hoy no la he pasado mal.

Hoy hice cosas útiles, sonreí, dije gracias, reí, escribí, hablé, compartí, pregunté, me interesé, pensé, divagué, di mil vueltas…

Hoy dije “Buenos días”. Y, bueno, siempre mañana puede ser un día mejor.

domingo, 16 de enero de 2011

Retazos de ficción: psicoanálisis

El otro día te pregunté si pensabas que estaba loca. Me dijiste que yo podía ser cualquier cosa, menos estar realmente loca.“Todo el mundo comete locuras, pero eso no quiere decir necesariamente que esté mal de la cabeza”.

El otro día te pregunté si tenías tu vida resuelta. Me dijiste que tenías muchos planes, pero era difícil concretar algo entre tantas cosas en tu mente.“Todo el mundo intenta abarcar y hacer muchas cosas en la vida, y al final termina haciendo nada, perdiéndose entre las muchas cosas que quiere hacer en algún momento”.

El otro día te pregunté muchas cosas. Me dijiste que no tenías respuesta para todas ellas.
“Hay muchas cosas que nos pasan en un momento determinado que no comprendemos, simplemente suceden, y tenemos que vivir con ello y las consecuencias de eso. A veces, basta avanzar unos cuantos años para adelante y luego mirar atrás. Es ahí donde al fin puedes comprender el sentido de todo lo que te pasó”.

Antes del otro día, era una persona que sabía ciertas cosas sobre la vida. Después del otro día, puedo decir que sé un poquito más, que he aprendido algunas cosas importantes y que ahora entiendo mucho más que antes. Ahora, al fin, puedo encontrar un poco más de sentido.
“Sólo mirando hacia atrás puedes unir los puntos”.

martes, 11 de enero de 2011

Divagaciones vol. LVI “un gran UFF”

Uno de mis más grandes bienes es mi celular. No porque sea mi herramienta de trabajo (aunque podría serlo). No porque me haya costado un montón. Simplemente porque, es mi celular, pues.

Sin mi celular me sentiría perdida, además que sin él perdería muchos números importantes que no me sé de memoria. Esto último debido principalmente a que, gracias al celular, ya no tengo que aprenderme ningún número.

En fin, ¿a qué viene esto? A que hoy, casi pierdo mi celular. Casi lo dejo en realidad, abandonado, triste y solo.

Estaba en el micro y, como siempre, tenía mi celular en un bolsillo. Ya me había dado cuenta a lo largo del día que el bolsillo del pantalón que tenía puesto era un poco pequeño y el celular no entraba bien, pero hasta ese momento no se había salido.

Resulta que cuando me paré para pagar y bajarme pensé: me fijaré que tengo todas mis cosas antes de bajar. Sin embargo, antes de que eso suceda, una chica y un señor me señalaban el piso y me dijeron: se te cayó tu celular.

Es una entrada un poco sonsa, un poco corta, pero significa mucho para mí por dos razones:

1. Si ellos no me hubieran dicho que se me había caído el celular, probablemente sí me hubiera dado cuenta que me faltaba, pero no lo hubiera encontrado, porque estaba escondido debajo de un asiento y yo no lo veía desde donde estaba parada. Es decir, se hubiera perdido, probablemente.

2. Esto me demostró una vez más que en el mundo hay gente buena y honesta, que actúa sin esperar algo a cambio de sus acciones.

Normalmente, cuando algo importante se te pierde, o crees que lo has perdido, sientes que se te va la sangre del cuerpo y todo se vuelve frío. Eso no me pasó hoy porque no me di cuenta en realidad que estuve a punto de perder algo.

No quiero imaginarme qué hubiera pasado si me hubiera bajado sin mi celular. Fácil corría atrás del micro. Fácil me caía, qué se yo. Fácil nunca recuperaba mi celular porque estaba con tacos y me dolían los pies. Pero nada de eso importa, porque hay gente buena que logró evitar esta desgracia.

martes, 4 de enero de 2011

Divagaciones vol. LV “mi mamá me lo advirtió”

¿Por qué las mamás siempre tienen razón? Hay muchos casos que, aunque no son científicamente comprobados, lo demuestran.


Uno de esos casos lo viví hoy.

Mi mamá siempre me decía que ponga el seguro de la puerta cuando fuera a salir por un rato, por si la puerta se me cerraba y yo me quedaba afuera.

A veces, cuando me acordaba, lo hacía, pero no era algo que tuviera realmente presente. Total, podía salir con mi llave en la mano, no?

En fin, hoy la señora que va a limpiar mi casa me avisó que ya se iba, entonces yo la acompañé, saliendo por la puerta de la cocina, con las llaves en la mano. Abrí la puerta de la calle, la despedí, cerré la puerta de la calle y escuché: PUM. Y en mi mente pensé: oh no…

Cuando volví a la puerta de la cocina, se había cerrado, conmigo afuera. Miré las llaves que tenía en la mano y recordé que esa puerta NO se abría con esas llaves, porque la cerradura tenía laca adentro y se había pegado. Igual lo intenté. La llave no giraba.

Miré hacia arriba, considerando la posibilidad de trepar por las ventanas y entrar, pero mi cabeza no podía entrar entre las rejas… Mientras evaluaba las distintas posibilidades me reía, por lo gracioso de la situación: no poder entrar a mi casa teniendo las llaves.

Aquí están los hechos de la situación: no había nadie en mi casa, no tenía mi celular, no tenía ni un sol en el bolsillo, hacía demasiado calor. Para no quedarme sentada mientras mi mamá regresaba, decidí caminar por la calle. Me sentía un poco perdida y me reía sola mientras andaba porque no sabía a dónde estaba yendo.

Luego, escuché la voz de mi mamá en mi mente diciendo: te dije que pongas el seguro. En ese momento, la situación pasó de ser graciosa a ser un poco sonsa. Me sentí bien tonta por haberme quedado afuera. Luego pasó a ser una situación recontra estúpida.

Después de caminar ida y vuelta como media hora, volví a entrar a mi casa y me quedé parada en mi garaje mirando entre las rejas. En ese momento, la situación dejó de ser graciosa y estúpida, y pasó a ser simplemente triste y solitaria. Entonces, decidí hacer algo útil, así que regué el jardín de afuera, de paso que me refrescaba un poco porque hacía demasiado calor.

Terminé de regar y decidí que tenía que entrar a mi casa. Volví a coger la llave con un poco de recelo y la metí en la cerradura. No giraba. Pero podía empujar un poco la puerta. La empujé, me empotré, no una, no dos, sino tres veces, tal vez más.

En eso, la llave giró al lado contrario y sentí que la cerradura dio un golpe como cerrando (más) la puerta. Di la vuelta al lado contrario y el golpe volvió a sonar (pero ahora como para abrir la puerta). Di la vuelta otra vez mientras golpeaba una vez más la puerta y… entré :)
Estar en mi casa nunca había sido mejor :) Tenía sombra, tenía agua, podía ir al baño, me podía sentar…


Cuando mi mamá regresó y le conté riéndome lo que me había pasado (después de todo si es gracioso), me dijo dos cosas:

1. Te dije que pongas el seguro.
2. Arreglaste la puerta!


Bueno, al menos algo bueno salió de esta situación…

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Divagaciones vol. LIV “lo que me deja el 2010”

Sé que el año 2010 aún no termina, pero por estas fechas siempre me pongo medio melancólica y me inspiro para escribir.

Creo que todos los años aprendemos algo nuevo, o tal vez lo que creemos que aprendemos es el conjunto de toda nuestra experiencia de vida condensada en cierto tipo de conocimiento.

Esto es lo que me ha dejado a mí el 2010. Hay cosas que no son del todo nuevas, pero vale la pena recordarlas.

1. Todos nos pueden enseñar algo. Puede ser algo súper importante y relevante para nuestras vidas, o puede ser algo tan simple como qué micro te lleva a tu casa, o que el reacondicionador es bueno para el pelo.

2. Nadie espera que tengas tu vida resuelta a los 21 años, por más que parezca que todo el mundo tiene esas expectativas sobre ti. Así como también nadie espera que lo sepas todo.

3. Más vale equivocarse que arrepentirse. Así de simple.

4. Mañana será un mejor día, y sino, el día siguiente, y así sucesivamente hasta que llegue un día mejor.

5. Las mejores cosas pasan cuando menos las esperas. A veces, incluso, cuando ya te cansaste de esperar que sucedan.

6. Puedes conocer a alguien más de 10 años y aún así no saber quién es realmente, y puedes conocer a alguien apenas por un par de años y saber todo de esa persona. El tiempo no significa nada, solo le da más relevancia al asunto.

7. Tres puntos suspensivos dicen más que todo un párrafo explicativo.

8. En cada rincón del mundo hay un poco de historia, calles que parecen un campo de batalla.

9. Te das cuenta que has madurado cuando puedes ponerte un tipo de ropa determinado sin verte ridículo. Y también cuando evalúas tus relaciones con las demás personas y te das cuenta que ahora actúas distinto y ellos te ven distinto. (Y con “distinto”, me refiero a que ahora las relaciones son mejores).

10. Si quieres algo con mucha intensidad y te concentras en obtenerlo, es muy probable que se haga realidad. Sólo tienes que confiar, tener confianza en ti. Si tú quieres, lo vas a lograr.

Iba a poner más cosas. Definitivamente son muchas las cosas que he aprendido este año, pero decidí que 10 es un buen número. Algo así como el Top 10 del 2010.

Espero que el 2011 venga cargado de energías positivas, para ti, para mí, y para todos los que nos rodean :) pero, ¿sabes qué? eso sólo depende de nosotros mismos :)

sábado, 18 de diciembre de 2010

…

Cuando las cosas se ponen feas, necesito un cable a tierra, que me mantenga en sintonía con el resto del planeta.

Cuando siento que el mundo se derrumba y se cae en mil pedazos sobre mí, necesito algo a que sujetarme, que me impida darme golpes contra la pared.

Cuando la vida me pone muros enfrente, necesito la fortaleza que me permita saltar sobre ellos sin mirar atrás.

Cuando siento que lo único que quiero es gritar, necesito saber que te voy a poder llamar, aunque sea para que me escuches respirar.

martes, 7 de diciembre de 2010

Divagaciones vol. LIII ´”dónde encontramos a Dios”

Nunca pensé escribir una entrada acerca de Dios.
No sé qué percepción tienen ustedes de la religión, o de Dios. Pero acá va la mía.

Hoy andaba por la calle y miré al cielo. Habían nubes, pero estaba iluminado, así como se le ocurre estar al cielo en estos días. Pensé ¿dónde encontrar a Dios? Realmente, ¿dónde está Dios? ¿Dónde puedo encontrarlo, que no sea dentro de una Iglesia?
La respuesta me vino por sí sola. Vi una mano (literalmente, en un afiche publicitario de Movistar. No, no es broma, no estoy haciendo burla de nada, en serio) y pensé: y qué si la mano de Dios se nos aparece así, de la nada, en el cielo?

La gente que no cree en Dios creería en Él así por las buenas? No creo. Probablemente busquen excusas, que pueden llegar a caer en la irracionalidad o insensatez, pero no empezarán a creer en Alguien así de la nada.
En fin, estaba yo parada en esa avenida transitada, mirando el cartel y preguntándome ¿dónde está Dios? cuando sentí el viento despeinar mi pelo como diciendo: mira, acá estoy. Sentí los últimos rayos de sol como diciendo: hasta luego, mañana nos vemos.

No sé por qué, simplemente sonreí. Lo he escuchado muchas veces, y sé que muchos también: Dios está en todos lados. Hoy, no puedo decir que me convencí de ello, pero pude reafirmarlo una vez más.


“You can’t see it, but you can feel it” – A Walk to Remember (una película con Mandy Moore y Shane West).
P1080906a

Foto propia

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Extractos de "Comer, Rezar, Amar" de Elizabeth Gilbert



























Comer, Rezar, Amar. Una mujer a la búsqueda del deseado equilibrio entre cuerpo y espíritu - Elizabeth Gilbert.

Primero fue un libro, luego una película. En ese orden llegaron a mi vida. Primero leí el libro, luego vi la película.

Cuando empecé a leer el libro imaginé que me llevaría a reflexionar acerca de mi vida, y no me equivoqué. Cada vez que me sentaba a leer tenía a mi lado una libretita donde iba anotando las frases que me llamaban la atención, porque sabía que me iba a provocar escribir una entrada acerca de este libro.

La primera fue ésta:
"Debes tener los pies tan firmemente plantados en la tierra que parezca que tienes cuatro piernas en lugar de dos. De este modo podrás estar en el mundo. Pero debes dejar de mirar el mundo con la mente, tienes que mirarlo con el corazón. Así llegarás a conocer a Dios".

El viaje empieza en Italia. Quiero ir a Italia. Quiero ser turista en una ciudad desconocida, escuchar uno de los idiomas más musicales del mundo. Comer pasta, comer helado, comer chocolate.
No sé qué tan dispuesta esté a pasarme meses en un ashram (un lugar dedicado especialmente a la meditación, en India), pero de echo meditar es algo que está entre mis planes. No tanto la meditación como sentarme a recitar mantras que ni yo entiendo, pero sí sentarme, en silencio.

Dice Ketut Liyer (un curandero de Indonesia) que: "para meditar sólo falta una sonrisa. Sonrisa en la cara, sonrisa en la mente, y así viene la energía buena y se lleva la energía mala".

Necesito botar todas las vibraciones negativas que me impiden cumplir mis sueños. Necesito empezar a pensar positivamente, para estar en la misma frecuencia que el universo.

"Tú formas parte de este universo. Eres un componente más. Tienes todo el derecho del mundo a participar en el funcionamiento del universo y a permitir que se conozcan tus sentimientos".

Puedo empezar a tomar decisiones y decir qué quiero. Hasta hace poco estaba muy confundida. No sabía qué iba a pasar con mi vida. No sabía qué quería hacer. En realidad, aún ahora no lo tengo 100% claro. Pero hay algo que sí se. Puedo tomar el camino que quiera. Sé que no voy a cumplir mis sueños de la noche a la mañana, pero nada va a pasar si no lo intento.

"Más vale vivir tu propio destino imperfectamente que vivir a la perfección el destino de otra persona".

Cada vez que leo esta frase tiene más sentido para mí. Puedo estar esforzándome mucho para hacer lo mejor que puedo las cosas que hago. Pero puede que no sea lo que realmente tenga que estar haciendo. Puede que tenga que probar cosas nuevas, para ver realmente qué quiero. Voy a intentar todo lo que pueda, hasta agotar todas mis alternativas.

Últimamente siento que el tiempo se me va de las manos, y creo que es porque estoy viviendo demasiado rápido. Tantas cosas, tanto movimiento, hace que todo se vuelva difuso y todo pierda sentido.

"Si corres para intentar atrapar la vida, morirás en el intento (...) El tiempo no se va a parar nunca (...) tienes que aceptar las cosas como son y quedarte quieta y dejar que las cosas pasen solas".

Con esta frase concuerdo a medias. Puedo dejar que las cosas pasen, que todo caiga por su propio peso. Puedo quedarme quieta para evaluar la situación y reflexionar. Pero a veces, no vale quedarse de brazos cruzados y aceptar las cosas como son. A veces, hay que dar vuelta a la página y escribir nuestra propia historia.

Hay días buenos, hay días malos. Hay temporadas de éxito, hay temporadas de fracaso. Todo sube, todo baja. El mundo da vueltas. Pero no debemos rendirnos. Aunque las cosas no salgan como las hemos planeado, aunque parezca que no tenemos un rumbo fijo. A veces la vida tiene algo más preparado para nosotros.

"Todo pasa. Con el tiempo, todo pasa"
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