Creo firmemente que todo pasa por algo y que lo que sucede en una etapa determinada de nuestras vidas nos prepara para las siguientes etapas que vendrán.
Hoy cierro los ojos y recuerdo días pasados, como esos que pasaron hace unos cinco años, más o menos. Pienso en todas las personas que he conocido y en las que, por algún motivo, ya no están más en mi vida.
Pienso en las decisiones que he tomado. En las que he tenido que seguir pese a que me duela, en las que he tenido que dar marcha atrás y tomar el otro camino.
Agradezco por todo lo que me ha pasado y lo que no, porque lo que me ha pasado me ha hecho crecer y me ha hecho más fuerte, y lo que no me ha pasado me ha mantenido viva.
Tengo ciertas cosas en la vida que me llenan, que me hacen feliz. Más allá del sol, los abrazos, los chocolates, las estrellas o los ositos de goma.
Me hacen feliz las sonrisas, los días compartidos, las miradas sinceras, el interés en lo que sucede, la atención, la comprensión, las risas, los llantos que se comparten, porque las penas se hacen menores.
Me hacen feliz las personas que son felices, las que miran de forma positiva la vida. Me hace feliz también sentir que puedo contribuir a que sonrías, a que se ilumine un poquito más tu vida.
Mi moraleja del día es: aunque parezca que no existen motivos, siempre se puede ser feliz :)