jueves, 26 de julio de 2012

Googlización

Disclaimer: El contenido no fue generado por mí. Lo leí en el estado de alguien que lo compartió en Facebook y me pareció bueno y quería compartirlo. Como Twitter está caído en este momento y no podía pasar el link por ahí en ese momento, lo comparto acá. (No sé cuál es la fuente original de el texto presentado a continuación)


- ¡Pizzeria Google, buenas noches!

- ¿Pizzería qué?

- Pizzeria Google, señor. ¿Cuál es su pedido?
- Pero este ... ¿no era el teléfono de la Pizzeria El Tomate?
- Era, sí señor, pero Google compró la pizzería, y ahora el servicio es más completo.
- OK. ¿Puede tomar mi pedido, por favor?
- Sí. ¿El Señor desea lo de siempre?
- ¿Lo de siempre? ¿Usted me conoce?
- Tenemos un identificador de llamadas y, de acuerdo a su teléfono, sabemos que las últimas 53 veces que llamó pidió pizza y solicitó los gustos cuatro quesos y calabresa.
- Vaya, no me había dado cuenta! Quiero eso mismo ...
- Señor, ¿puedo hacerle una sugerencia?
- Por supuesto. ¿Tiene una pizza nueva en el menú?
- No, señor. Nuestro menú es muy completo, pero me gustaría sugerirle la de ricotta y rúcula.
- ¿Ricotta? ¿Rúcula? ¿pero por qué? Yo odio estas cosas.
- Pero, señor, es bueno para su salud. Además, su colesterol no anda bien ...
- ¿Cómo lo sabe?
- Nuestra empresa tiene la mayor base de datos del planeta. Tenemos información del laboratorio donde usted se hace sus exámenes, también. Cruzamos el número de teléfono con su nombre y vimos los resultados de sus pruebas de colesterol.
- No quiero pizza de queso suave o ensalada. Para eso tomo mi medicamento para el colesterol y como lo que quiero ...
- Señor, lo siento, pero creo que usted no ha tomado su medicina últimamente.
- ¿Cómo lo sabe? ¿Usted me está mirando todo el tiempo?
- Tenemos una base de datos de las farmacias de la ciudad. La última vez que compró su medicamento para el colesterol fue hace 3 meses. Y la caja tiene 30 comprimidos.
- ¡Maldita sea! Es cierto. ¿Cómo usted sabe esto?
- Por su tarjeta de crédito ..
- ¿Qué???
- Usted tiene el hábito de comprar sus medicamentos en una farmacia que le ofrece descuentos si paga con tarjeta de crédito del Banco BANK. Tenemos una base de datos de sus gastos con la tarjeta, hace 3 meses no ha comprado nada allí, pero sí la utiliza en otros comercios, lo cual nos indica que no la ha extraviado.
- ¿Y no puedo pagar en efectivo en la farmacia? A ver qué me decís ...
- No debería haber pagado en efectivo, usted le paga $ 2.500 semanales a su empleada doméstica y el resto de sus gastos los realiza con 
tarjeta de débito o de crédito.
- ¿Cómo sabés lo que gana mi empleada?
- Usted le paga el BPS ...
- ¡Andá a la mierda!
- Sí, señor, lo siento, pero todo está en mi pantalla. Tengo el deber de ayudarlo, es política de la empresa. Creo que usted debe volver a programar la consulta a la que faltó con su médico y llevarle los resultados de los exámenes que se hizo el mes pasado para que le ajuste la medicación.
- Estoy harto de INTERNET, el ORDENADOR, EL SIGLO XXI, LA FALTA DE PRIVACIDAD, LAS BASES DE DATOS y de este país ...
- Pero, señor ...
- ¡Callate! ME VOY A MUDAR BIEN LEJOS DE ESTE PAIS. A las Islas Fiji o a alguna parte que no tenga Internet, computadoras, teléfono y gente vigilándome todo el tiempo ...
- Entiendo ...
- VOY A USAR MI TARJETA DE CRÉDITO POR ÚLTIMA VEZ para comprar un billete de avión e irme bien lejos.
- Perfectamente ...
- PUEDE CANCELAR MI PIZZA.
- Perfectamente. Se cancela. Una cosa más, señor ...
- ¿Y AHORA QUÉ?
- Su pasaporte está vencido..


domingo, 8 de julio de 2012

Una tarde en el Museo

Hoy fui (contra mi voluntad, debo confesar) al Museo Metropolitano de Lima. La verdad es que cuando pensaba en los museos de la capital, se me venían a la mente recuerdos de la época de cole, cuando nos llevaban en esos buses destartalados a visitar museos, donde lo único divertido era el hecho de perder clase y hacer chongo con los amigos.

En esa época (y bueno, hablo en realidad de hace 10 años fácil, #queviejamesiento) los museos eran más que nada recuentos de historia envasada en vitrinas estáticas con papelitos que explicaban su procedencia y un/a guía que te explicaba con “mucha” emoción, lo interesante que era la Historia del Perú. Es decir, lo mismo de las clases, pero en “vivo y en directo”.

Entonces, digamos que la idea de ir a un museo un domingo (día en el cual la idea perfecta es despertar tarde, almorzar y luego seguir durmiendo), no se me hacía de lo más atractiva.
Sin embargo (y lo pondría en mayúsculas la verdad), el Museo Metropolitano de Lima, edición 2012, la verdad que me sorprendió más que gratamente.

Para empezar, no habían huacos retratos ni mantos Paracas colgados de las paredes y protegidos por vitrinas. Tampoco había carteles pegados con explicaciones que nadie nunca lee. Todo el recorrido es realmente interactivo.

Utiliza herramientas audiovisuales muy bien hechas. Al principio, difuminado con una técnica que la verdad no sé cuál sea pero me dejó sorprendida, aparece un personaje de carne y hueso que uno piensa que es un holograma, o qué se yo, pero interactúa con la gente, de modo que de todas maneras la conversación es en tiempo real.

Luego, te llevan por un recorrido por la historia del Perú, desde los tiempos ancestrales de los hombres de las cavernas, pasando por las culturas prehispánicas, los Incas, la conquista española, la época virreinal, la independencia, las guerras y los cambios sociales que se han dado, hasta llegar a la época actual, viendo la transformación de la Lima en la que vivimos en los primeros años 2000, hasta llegar a la Lima actual que todos conocemos, donde nos damos cuenta realmente cómo estamos evolucionando.

El recorrido dura dos horas y no es nada aburrido. Vas caminando por los tres pisos del museo, subiendo, bajando, entrando por diversas salas, donde te muestran, por medio de videos muy bien hechos, lo que pasaba en determinada época de la historia. Además, incluye partes en las que era en 3D, donde te llueven piedras, lanzas y hasta cabezas (acá la guía hace un paréntesis para indicar que los niños se pueden retirar para no herir susceptibilidades).

Una parte bacán fue la recreación de un terremoto en la época virreinal en 4D (es decir, con efectos de movimiento y en 3D también) y al final también hay otra sorpresa, pero no se las arruinaré por si deciden ir algún día.

Lo único que tendría que “criticar” acerca de la visita es la velocidad que se necesita para circular. Apenas acaba la proyección de la sala, debes pasar a la siguiente y eso no permite disfrutar la decoración (cada sala está ambientada de acuerdo a la época) o las fotografías que están a lo largo de los pasillos.

Fuera de eso (sin contar obviamente a los niños ruidosos que no dejan de moverse y hablar), el museo no tiene nada que envidiar a museos de última tecnología de otros países. La verdad que vale la pena… y ¿saben qué? La entrada está a solo S/.4.

Aprovechen! Si tienen tiempo libre y andan por el Centro de Lima (by the way, el museo queda al lado del Parque de la Exposición), consideren ir a visitarlo. En serio, está paja :)

Pd: No, no me pagan por la publicidad, es (literalmente) amor al arte.

viernes, 6 de julio de 2012

Reflexiones líquidas


Me he dado cuenta de que muchas veces la solución a una situación parece ser tomar agua. ¿No les ha pasado? Les dejo unos cuantos ejemplos:

"Tengo sed", toma agua.
"Tengo hambre", es sed, toma agua.
"Tengo náuseas", toma agua.
*En la altura* "Me siento mal", para que no te de soroche, toma agua.
"Me pica la garganta", toma agua.
"Estoy resfriad@", toma agua.
"Quiero bajar de peso", toma agua.
*Luego de hacer deporte* "Estoy agotad@", toma agua.
"Estoy aburrid@", toma agua.
"Me empalagué", toma agua.
*En una noche de juerga*, para que no te de resaca, toma agua.
"Tengo resaca", toma agua.
"Estoy en shock", toma agua.
"No me funciona el estómago", toma agua.
*Comiendo algo feo* "No me gusta", toma agua.
"No me pasa la pastilla", toma (más) agua.
*Atorándose* "Cof Cof", toma agua.
"Estoy deprimido", toma agua. #okno, a esta le damos una bebida alcohólica y le decimos: toma, sé feliz.

Entonces, he llegado a la conclusión de que, para evitar problemas, de ahora en adelante siempre tendré mi botella de agua. Así, la próxima vez que me digan que tome agua, lo haré inmediatamente y, si no funciona esa solución, al menos podré agarrar a botellazos al siguiente que lo diga. #Hedicho.

En fin, los dejo, ya me dio sed, tomaré agua.


miércoles, 27 de junio de 2012

#Perdida

Si me conoces en persona, y desde hace tiempo, probablemente la mayor parte del tiempo pienses que tengo siempre un plan, o todo resuelto metodológicamente en mi cabeza.

Lamento informarte que (y si me sigues en Twitter, darás fe de eso), no es verdad. Yo también he estado perdida. Soy medio bipolar y, como todo ser humano, creo que está en mi naturaleza.

He tenido varias crisis existenciales y dilemas vocacionales antes y durante mi carrera universitaria. Cuando terminé el colegio (y creo que lo he dicho antes), no estaba muy segura de lo que quería hacer. Terminé (auto-pseudo) convenciéndome de que la administración era lo mío y me repetía a mí misma: es otro tipo de administración, es Administración de Servicios.

A la mitad de la carrera, cuando se dio el boom de las redes sociales, cruzó por mi mente la (no tan) loca idea de dejarlo todo y cambiarme a, no sé, comunicaciones probablemente. No lo hice.
Terminé mi carrera. Me gradué. Soy Bachiller en Administración de Servicios. Trabajé en un banco y en una escuela de maestrías. Miré dónde estaba parada y me sentí perdida.

En ese momento me pregunté: ¿puedo hacer lo que realmente me gusta, sobrevivir ganando dinero con eso y, además, aplicando algo de lo aprendido por 5 años en la universidad? Luego de varias divagaciones, dudas y demás, me respondí: SÍ.

Las siguientes preguntas fueron: ¿y qué es lo que quiero? ¿Qué me gusta? ¿Soy buena en eso? No fue fácil responderlo. Les mentiría si les dijera que la respuesta me cayó del cielo. Leí, me informé, investigué y saqué mis propias conclusiones. Me probé a mí misma en varios aspectos hasta que lo tuve más o menos claro.

Dejé mi último trabajo luego de 3 meses y medio, al darme cuenta de que no era lo mío y no veía mi futuro en eso. Me arriesgué. Decidí que ya no aceptaría un trabajo simplemente porque no quería estar “desempleada” o porque me daba buena plata. Al menos, por ahora, esa no es mi prioridad.

Decidí que quería buscar chamba en el rubro que me gusta. Si tuviera que definir mis intereses con hashtags, sería algo así: #comunicaciones #marketing2.0 #redessociales #socialmedia. Y a eso fui. Y ahora, en eso estoy.

Estoy empezando un camino nuevo, interesante, que me apasiona desde el inicio y creo que tengo la motivación de sobra para seguir adelante. A mis 22 años he descubierto que está permitido sentirse perdido y, a veces, así como jugando, como quien no quiere la cosa, se encuentra el propio camino.


domingo, 27 de mayo de 2012

Extractos de “Raro”, de Renato Cisneros

Relato de cómo leer RARO, sin sentirse normal en el intento.

Al dar vuelta a la última página del libro, sentí esa sensación como cuando das el último bocado a esa hamburguesa de Bembos. Es el bocado más rico, pero te quedas queriendo más.

A lo largo de la lectura (que me tardó más de lo que esperaba, más que nada por falta de tiempo y porque el sueño me vencía a veces), surgieron dentro de mí varias reflexiones que me llevaban siempre a lo mismo: lo raro en el mundo, es encontrar gente normal.

Según mi punto de vista, para que algo o alguien sea considerado “Raro”, debe existir algo que sea “normal”. Pero entonces me pregunto, ´¿qué es ser normal? Yo me considero bastante normal en aspectos básicos: tengo dos ojos (chiquitos, pero son ojos al fin y al cabo), una nariz (que al menos sirve para respirar), una boca (que sonríe y a veces no deja de hablar), y así podría continuar.

También tengo características que me hacen “rara”, como que tengo una marca de nacimiento en la mano izquierda, una cicatriz de 7 puntos en la cabeza, una pierna más larga que la otra y el arco de los pies demasiado pronunciado.

Hablando más profundamente, creo que no puedo considerarme del todo “normal”. Normal es plano, puede resultar hasta incluso medio aburrido. Creo que todos somos medio raros en cierto sentido.

¿Quién no se ha sentido alguna vez como un “asterisco mal dibujado en una fiesta de puntos suspensivos"? Así lo describe “Raro”, y lo presenta como algo “malo”. Pero, ¿quién quiere ser un punto más en un mar de signos sin diversión, cuando puedes ser algo distinto, algo único y destacar saliendo de los parámetros “normales” de la gente?

“Raro”, el personaje (si no has leído el libro aún, sí, así se llama el personaje), divaga mucho, más no resulta aburrido ni tedioso leer sus pensamientos. Considero que, a pesar de que él mismo se considera extraño o “incomprendido”, sus ideas son compartidas por muchas personas, las cuales, dentro de sí mismas, también se sienten solas o incomprendidas.

Libros como “Raro” hacen que nos demos cuenta de que no estamos realmente solos, que siempre hay alguien que piensa como nosotros, que siente lo que sentimos, que pasa por situaciones similares a las nuestras, y puede reaccionar de la misma manera o de forma distinta.
Lo raro (y el uso de la palabra es casual, en serio), es que a veces logramos encontrar la comprensión en personas desconocidas, que no conocen toda nuestra historia o nuestro pasado y no nos juzgan por él. No tienen prejuicios, simplemente nos escuchan y tratan de comprender nuestra rareza.
Raro

“No pueden reconstruirse relaciones que nunca existieron” – Renato Cisneros.

Pd: ¿Lo recomiendo? Si quieres pasar un buen rato como un espía mudo dentro de una mente ajena intentando comprender por qué piensa como piensa y encariñándote con un personaje ajeno a ti, que nada y todo tiene que ver contigo, entonces sí, te lo recomiendo.

lunes, 30 de abril de 2012

Mojito para Dummies

Hierbabuena, limón, azúcar, chancar. Hierbabuena, limón, jarabe de goma, chancar. Repetir proceso, una y otra vez hasta que salga perfecto. Hielo al gusto. ¿Agua mineral con gas, Evervess o Sprite?

Llegar a la receta perfecta del Mojito es todo un reto. Requiere mucha práctica y dedicación, como casi todo. Lo bueno es que si está rico, te lo tomas y esperas recordar cómo lo hiciste. Lo malo es que si está feo, bueno, te lo tienes que tomar igual para ver qué es lo que salió mal.

Mi fin de semana preparando mojitos me trajo a la mente cómo me inicié en el “arte” de los cocteles. Recuerdo que era el año 2009 cuando en la universidad llevé el curso de Bar, Enología y Maridaje, como parte de la especialidad de Gestión Hotelera de mi carrera. Está de más decir que probablemente fue uno de los mejores cursos de toda la carrera.

Era una clase de 9am a 12pm los miércoles, en el taller de gastronomía de la universidad. Preparábamos entre 3 y 4 cocteles diferentes por clase, de los cuales se hacían varias muestras que pasaban por todo el salón. Probamos cocteles a base de ron, vodka, pisco, gin, incluso probamos cognac y brandy (#toofancyforme). Luego nos pusimos más serios catando vinos: blanco, tinto o rosé, y maridándolos con quesos y galletas #querico.

Ahora que recuerdo, creo que nunca preparamos Mojitos en esa clase, razón por la cual desde hace unas semanas que mis papás regresaron de viaje de Cuba, he intentado descubrir la receta perfecta. No pretendo dar la combinación perfecta, dado que (contrario a todo lo que aprendí en el curso de la universidad), he dejado de lado el uso de la onzera (o sonsera como yo le decía) y demás implementos que en teoría te facilitan la dosificación de ingredientes.

Luego de varias pruebas de ensayo-error. O ensayo-no tan error-ensayo-error-ensayo-éxito, he determinado que una buena forma de preparar un Mojito decente es la siguiente:

1. En un vaso highball (alto, largo) coloca unas cuantas hojitas de hierbabuena (las suficientes para que desprendan aroma pero no tantas que parezca un cultivo, unas 5 podrían servir dependiendo del tamaño), medio dedo de jarabe de goma (luego de algunas pruebas, se demostró que el azúcar es un poco más complicado de disolver en frío, y el jarabe cumple la función endulzante con menos esfuerzo) y el jugo de medio limón (previamente saca las pepitas si no quieres encontrar sorpresas en la cañita después #beenthere).

2. Lo ideal es que tengas un palito de mortero para chancar las hojas, porque en caso contrario no sé con qué lo harías (las manos no sirven, no). Y debes aplastar las hojas de manera que empiece a oler a hierbabuena.

3. Agrega ron al gusto (lo ideal es 1 onza y media. En términos sin medida, hasta llenar un poco menos de un cuarto de vaso).

4. Coloca 3 hielos (dependiendo del tamaño, uno más o uno menos) y agrega (lo que aun no logro descifrar qué es mejor): agua mineral, Evervess o Sprite. Personalmente, la “receta” que estoy compartiendo ha salido rica con Evervess, asi que #bemyguest.

5. Pon una cañita (no es lo mismo tomar mojito sin cañita porque puedes terminar tragándote todas las hojas de hierbabuena si lo tomas así nomás… aunque con cañita también hay riesgo de que te comas unos pedacitos) y disfrútalo.

Al final, lo importante es que sea refrescante, no tan dulce y puedas tomar varios y aún así bailar un poco de salsa cubana mientras fumas un habano #okno, pero algo así.

la foto (7)



jueves, 26 de abril de 2012

#EnfrentaréMiMiedo


El otro día estuve pensando, divagando y flotando entre todo y nada, y llegué a la conclusión de que el principal motivo por el cual las personas no actúan es el miedo.


Es verdad que el miedo puede a veces hacerte reaccionar para evitar consecuencias que no quieres ver, pero la mayoría de veces el miedo te paraliza, te mantiene inmóvil en un lugar y te imposibilita el tomar decisiones.


Principalmente creo que se debe al temor a lo desconocido. Miedo a no saber qué va a pasar después. Miedo a no poder predecir resultados o reacciones posteriores a la acción. Es el miedo a encontrarse en una situación peor.

En conclusión, es incertidumbre pura y dura. No saber nos enmudece, nos tortura. Pero más allá de eso, detrás de todo se esconden otro tipo de temores más profundos.

He decidido que es momento de enfrentar los miedos. Todos los tenemos, es perfectamente válido tener miedo. Sólo debemos identificarlos para poder superarlos.

Por este motivo he decidido usar este hashtag, a ver si más personas se apuntan conmigo a este reto.

Entre los principales miedos que he podido recopilar estos días de reflexión, compartiré los siguientes a ver si sirven de inspiración:

#EnfrentaréMiMiedo al qué dirán

#EnfrentaréMiMiedo a decepcionar a la gente
#EnfrentaréMiMiedo a equivocarme y fallar
#EnfrentaréMiMiedo a tener que volver a empezar
#EnfrentaréMiMiedo a decir que no

#EnfrentaréMiMiedo a tomar decisiones impulsivas
#EnfrentaréMiMiedo a exteriorizar mis sentimientos
#EnfrentaréMiMiedo a no tener siempre la respuesta correcta
#EnfrentaréMiMiedo a la soledad
#EnfrentaréMiMiedo a…


Y la lista de todos los miedos que están entre nosotros podría seguir. Sólo tenemos que descubrirlos.

¿Y tú, qué miedo vas a enfrentar?





domingo, 22 de abril de 2012

#LegendaryMoments

Siguiendo con el trend de los hashtags, que ya me pareció divertido, el otro día me puse a pensar que la vida está llena de momentos que vale la pena recordar y, un poco inspirada por una de las “catch phrases” de Barney Stinson de How I Met Your Mother, dije: por qué no intentar resumir esos momentos en #LegendaryMoments.

1. Año 2007, regresas de la universidad en el micro con un amigo que vive por tu casa y bajan, felices y contentos de volver a las 3 de la tarde a su casa un día de casi verano. De la nada te dice: creo que dejé mi celular en el micro. Y respondes: no me bromees. Y te das cuenta que no bromea cuando de la nada sale corriendo de tu lado intentando alcanzar al micro que ya avanzó como 2 cuadras y (felizmente) se ha quedado parado en una luz roja. Luego de 2 minutos ves a tu amigo corriendo de vuelta a ti con, no solo su celular, sino también con tu folder con separatas universitarias. #epicfail por haberlo dejado sin darte cuenta. #epicwin por recuperarlo por una casualidad del destino.

2. Más o menos por la misma época. El mismo micro, pero ahora ubicado en Miraflores. El mismo amigo, sólo que ahora él se va solo a casa. Tú y dos amigas lo acompañan en el paradero mientras el micro pasa. El micro pasa, el micro no piensa parar y lo abandonará. Él no se resigna y empieza a avanzar detrás del micro. El micro no para, él tampoco, sigue corriendo y sigue al micro desde Pardo, alrededor del Óvalo de Miraflores y sigue corriendo (por la pista) hasta Petit Thouars. Dicho sea de paso, en el camino iba gritándole cosas al micro que bien podrían resumirse en: #bitchplease micro, que te juras. Y, al fin, luego de varias cuadras, al final llegó a subirse… #win :)

3. Año 2010. Vas a la mitad de tu carrera y te encuentras con un profesor más vago que todos los alumnos de su clase juntos. Falta a clase cuando le da la gana y cuando va, no explica nada. La segunda mitad del ciclo deja “trabajos” con los temas que él debería haber explicado para que los alumnos den las clases por él y el curso en un desastre. Llega el final y te vas por 06. Sacas 07. Pasas el curso con 10.6 #likeaboss

4. Un día cualquiera. Te despiertas medio enfermo o con la flojera de la vida y piensas que sería una buena idea no ir a clase ese día. Sigues durmiendo y de la nada recibes mensajes (dado que no contestas el teléfono) que dicen que no hubo clase. Sonríes y sigues durmiendo. #epicwin, la próxima no tendrás tanta suerte.

5. Te vas de viaje con un presupuesto ajustado al interior del país. El primer día te invitan almuerzo, te invitan el trago y te ponen la juerga. El segundo día te olvidas de tu poco presupuesto y de la nada, te das cuenta de que te has quedado un poco pobre y si quieres hacer el tour a Tingo María, tendrás que ahorrar un poco en comida. Dicho y hecho, ese día no desayunas, y tampoco almuerzas. Tu única comida del día es un combinado de carnes (buenísimo por cierto) hecho por una señora en la cima de una montaña donde hay una laguna. Al día siguiente encuentras un menú de S/.2.50 que no podría ser más rico (#MadeinPeru for the win) y de regreso a Lima bajas del bus con S/.5 en el bolsillo para el taxi de regreso a casa. #Survivor :)

6. Ir de viaje, ahora al extranjero y al regreso perder el vuelo por culpa del clima. Estás en uno de los aeropuertos más grandes de todo el mundo, con una cartera y arrastrando un maletín más grande que tú y sin poder usar los teléfonos del aeropuerto para llamar a Lima. Felizmente existe algo que se llama iPhone. Lamentablemente el wifi tenía clave y costaba. Felizmente en una columna podías captar una señal intermitente y logras conectarte a whatsapp y decirle a tus papás que estás varada en Atlanta y no sabes a dónde irás. Lamentablemente la señal se iba y tenías que moverte como tarada intentando encontrarla de nuevo #sonsitamodeon. Luego de varias horas, tienes el número de un primo que vive en la ciudad, pero sigues sin poder usar los teléfonos del aeropuerto. Usas Twitter y te enteras que tu primo está yendo a buscarte, pero no sabes dónde estará. Apelas a la buena voluntad del señor de informaciones y te dice que no puedes usar el teléfono del counter porque el número de celular no es local. Pones cara de #epicfail y desamparo total y el señor se apiada de ti y te presta su celular #win. Te recogen, te llevan a comer pollo, tienes un sofá donde dormir y techo por una noche. Bendita sea la tecnología.

7. Competencia de atletismo. Postas 4x100. No has entrenado en todo el año y tus compañeras de posta están igual o peor que tú. Eres el último relevo y junto a ti correrá la chica que ha ganado todas las medallas en pruebas de fondo y velocidad. En resumen, para tu equipo, “lo importante es competir” #siclaro. Suena el disparo inicial y la carrera va igualada entre tu equipo y el del equipo “fuerte”. En el segundo relevo la distancia crece un poco y en el tercero un poco más. La barra de tu equipo empieza a perder un poco de esperanzas y simplemente animan para que queden segundas y no pierdan. En una prueba como 100 metros, cada segundo es importante y cuando el tercer relevo le entrega mal la posta a la chica que iba a rematar y el testimonio (es decir, el palito que se entrega en las postas) se cae al suelo y la chica se voltea, se agacha e intenta recogerlo, a ti te entregan el testimonio y sales corriendo mismo cohete impulsado por frejoles en lo que parece que es la carrera de tu vida. Ganar una posta así nunca había sido tan emocionante.

Definitivamente 7 es un número que queda corto para resumir todos los #LegendaryMoments que pueda haber vivido a lo largo de mi vida, pero creo que para un primer compendio es suficiente. Vendrán más… legen… wait for it… dary moments :) #BarneyStinsonStyle


martes, 17 de abril de 2012

Mini relato de un cobrador divertido

El otro día olvidé escribir acerca de mi experiencia en la combi. Hace tiempo no me pasaban cosas divertidas en el transporte público (antes, cuando andaba en el micro verde, a cada rato pasaban cosas graciosas).

En fin, resulta que estaba en el paradero y una combi pequeña se para frente a mí y yo dudaba si subir o no. El cobrador, al percatarse que yo miraba dentro a ver si había un sitio libre y/o podría entrar parada (cosa que la verdad era un poco complicado por la cantidad de gente), me dijo: entre señorita, que el micro es de su tamaño. Adentro puede bailar, cantar, la conversación es gratis.

Me dio risa su comentario y entré a pesar de estar más apretada que un… hot dog en pan árabe (ok, no sé de donde salió eso pero en fin). Como la combi ya estaba bastante llena, el cobrador le dijo al chofer que ya no pare, que vaya por la izquierda, porque no entraba nadie más.

En eso, el chofer para en una esquina a recoger a una chica y el cobrador dice: claro, solo por ser mujer la estamos recogiendo. Y el chofer imagino que le respondió algo así como: si quieres no la recogías (la verdad que no alcancé a escucharlo a él), pero el cobrador le dijo: como no la vamos a recoger! si es como mi tía, la hermana de mi madre.

Yo me reía, y más aún cuando al llegar al Puente el cobrador dijo: voy a contar hasta 20, si todos los que deben bajar no bajan cuando termine de contar, arrancamos. Y, dicho y hecho, empezó a contar (gritar en realidad), del 1 al 20 en pleno Puente Primavera… Claro, había gente que lo callaba, pero otros nos reíamos, porque bueno, al menos, a mí me hizo el camino más entretenido.


#10CosasQueDeboHacerAntesDeMorir*


Estaba pensando que:
- Últimamente no se me ocurre nada demasiado profundo para escribir en el blog.
- Soy adicta al Twitter y al uso de hashtags (es decir, esas frasesitas que se escriben #todojuntoconmichialfrente, para poder crear Trending Topics en Twitter… o simplemente para resaltar que #bitchplease, se usar un hashtag)
Entonces, se me ocurrió juntar ambas cosas y empezar a hacer posts con los hashtags de este tipo, a ver qué sale. De paso que escribo un poco, suelto los dedos y hablo un poco de mí.



Aver: #10CosasQueDeboHacerAntesDeMorir:

1. Escribir un libro y publicarlo (y agradecería mucho si lo compras y lo lees, o en su defecto, lo recomiendas entre tus amigos)


2. Viajar por Europa (de mochilera o sin mochila, da igual, pero quiero ir a Italia y comer pasta #JuliaRobertsstyle en Comer, Rezar, Amar)

3. Ir de viaje en crucero (y tomarme una foto mismo Rose en Titanic y cantar My heart will go on… #okno, solo la foto)

4. Ir al espacio (imagino que, si la ciencia y la tecnología siguen avanzando a este paso, eventualmente todos podremos ir al espacio a un módico precio, o tal vez podría empezar a ahorrar desde ya)

5. Manejar un Mini Cooper (y si es mío, mejor)

6. Hacer un roadtrip (con el playlist respectivo y muchos snacks para el camino)

7. Mecharme con alguien (verbalmente o a golpes, no sé, pero sé que alguien estaría orgullosa de mí si algún día lo hiciera)

8. Sentir que contribuyo en algo al mundo (sea con acciones o ideas que desencadenen acciones, la cosa es hacer un cambio y mejorar)

9. Solucionar todos los “issues” pendientes que pueda tener con la gente (aclarar temas, decir las cosas como son, simplemente hablar, puede hacer que vivamos días más tranquilos)

10. Cumplir mis metas y mis sueños (los de ahora y los que vendrán)

Si hay algo que no quiero hacer cuando ya sea demasiado tarde es decir: hubiera hecho esto… ahora no tengo fuerzas para hacerlo.


*No sé quién habrá empezado ese hashtag pero llegó a mí gracias a @liadasilva, a quien dedico el punto número 7 de la lista.
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